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2020, fuimos desafiados. 2021: el reto

Por Jorge Alanis Zamorano

Nos enfrentó la realidad, nuestra mentira más grande nos miró a los ojos y el peor de nuestros miedos, el de la muerte, rondó muy de cerca descubriéndonos en muchas cosas que estábamos haciendo mal.

Hemos sido desafiados para darnos cuenta de nuestras incongruencias. Sí, son muchas, y por mencionar una, es que siempre se nos recomienda una sana alimentación al mismo tiempo que se utilizan agro tóxicos de manera indiscriminada en los cultivos para producir nuestros alimentos, ese mal hábito de no aplicar correctamente las cantidades. El argumento es que la población ha tenido un gran aumento y cada vez serán más personas, por lo que se tienen que acelerar los crecimientos asegurando alimento para todos.

Por otra parte, se ha demostrado que la productividad con métodos orgánicos no solo recupera la fertilidad de los suelos logrando mayor volumen en las cosechas, además rompe con esa idea de la imperante necesidad de utilizar invernaderos que además terminan siendo un gasto muy fuerte. Hoy día, en grandes extensiones, a cielo abierto, se obtienen resultados iguales (o incluso mejores) con los métodos orgánicos que con los convencionales.

Debemos darnos a la tarea de reencaminar nuestro lugar en el planeta porque es la exigencia hacia el 2021 y los demás años por venir. Tenemos muchísimo trabajo por delante, pero también debemos revalorar al campo, acercarnos y, si es posible, hasta conocer a los productores.

Círculo 47 es un programa interesante del Ayuntamiento de Mérida y que si se mantiene más allá de la administración actual resultará ser la plantilla para muchos más municipios de otros estados del país; son 47 comisarías que rodean la capital yucateca, las cuales aún tienen aún ese espíritu y actividad agrícola de pequeños productores que están empezando a apostar por los métodos orgánicos.

Con esto, garantizan productos verdaderamente saludables, pues al no utilizar químicos dañinos en sus cosechas brindan a sus clientes la confiabilidad que buscan en alimentos que no representen riesgo al momento de estar en sus mesas.

Recordemos aquellos tiempos donde se conocía a las personas con quienes comprábamos las verduras básicas, el pollo o las frutas; en ese entonces teníamos verdadera cercanía con ellos, incluso hasta la amistad, sin embargo, es algo que hemos ido perdiendo. De igual manera, hemos perdido también el valor que tienen los productores y los frutos de su esfuerzo. En un mercado frío y globalizado no sabemos desde dónde vienen los productos ni los procesos que se llevan en los cultivos, la agroindustria básicamente ha borrado del mapa la identidad del campo, los rostros y con ello, la proximidad con nuestra gente. Los supermercados no perdonan, no pierden, a ellos no se les regatea, ¡ni de broma! Si el producto subió de precio a ellos no se les reclama, simplemente lo pagas y te aguantas.

El reto

Tenemos el desafío las grandes urbes y las zonas agrícolas de reencontrarnos con la gente que alimenta y reconocer el esfuerzo no valorado. Es triste ver cómo los pequeños productores apenas sobreviven ante el coyotaje e intermediarios que se aprovechan de ellos, castigando así sus pocas ganancias. Tenemos el desafío de consumir de cerca, con ellos, lo de ellos, llevándonos a cambio un producto fresco y un amigo a quien le confiamos parte de nuestra salud.

Estamos también obligados a salir adelante juntos, sin falsas promesas pero sí con verdades, empezando por la que se nos mostró muy de cerca en esta pandemia: nuestra salud.

Nos encontramos ante una economía duramente castigada de la cual no podemos estar esperanzados a los apoyos que se otorgan a cuenta gotas, esperanzados en una fila con un turno que no se ve llegar al campo. La Maestra en Ciencias Paulina Ancona, quien coordina los trabajos en el programa Círculo 47, expone claramente que cerrando filas es como se pueden lograr los siguientes pasos, tal como ha ocurrido con el apoyo de chefs, quienes muestran a los clientes de los productores cómo cocinar los alimentos, vendiendo cajas con todo lo necesario para poder degustar lo que adquirió con buenas prácticas agrícolas.

Vienen grandes retos para incorporarse al mercado que está exigiendo productos limpios, retos para dejar atrás todo lo que nos estorba y entrar de lleno a una nueva etapa de recuperación no solo económica, además, de recuperación de los suelos que tanto se han castigado.

Dejemos de ser el país que vacía las bodegas de productos prohibidos en otras partes. Casualmente ellos no compran alimentos que contengan los insumos que sí comercializan con nosotros, ¡qué cómodo!

No se requieren cinco años, como se dice por ahí, es cuestión de decisión y determinación, tenemos que actuar ahora, no después, porque así entraremos también a un excelente y bien pagado mercado, porque lo merecemos en la mesa de todos.

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