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Al rescate de las palomitas

Las variedades de maíz nacional, en vías de extinción.
Las palomitas de maíz originales, obtenidas de las primeras mazorcas que reventaron por la acción del fuego, son mexicanas y están al borde de la extinción, un destino contra el que lucha el empresario Rafael Mier con un proyecto agrícola que se inició con un banco de semillas.
De las ocho razas de las que procede el maíz palomero sólo quedan 514.9 hectáreas cultivadas en el estado de Tamaulipas, de acuerdo con cifras de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa).
El problema no es sólo del maíz palomero, ya que México también se convertirá en el más grande importador global de maíz en general en 2024, según proyecciones el Departamento de Agricultura de Estados Unidos.

Rafael Mier en Valle de Bravo. Las palomitas de maíz originales, surgidas de las primeras mazorcas que reventaron por acción del fuego, son mexicanas y están al borde de la extinción, una posibilidad contra la que lucha el empresario Rafael Mier, con un proyecto agrícola y social iniciado a partir del acervo de un banco de semillas
Rafael Mier en Valle de Bravo. Las palomitas de maíz originales, surgidas de las primeras mazorcas que reventaron por acción del fuego, son mexicanas y están al borde de la extinción, una posibilidad contra la que lucha el empresario Rafael Mier, con un proyecto agrícola y social iniciado a partir del acervo de un banco de semillas

Mier, defensor de los maíces oriundos del país, concibió hace unos meses el proyecto de recuperar el palomero toluqueño, una de las ocho razas en situación crítica. “Mi interés es que comencemos a sembrar este maíz, ver cuáles son las semillas que tienen viabilidad, tratar de que nuestra diversidad genética no esté guardada en un refrigerador”.
Menos de dos hectáreas cultivadas por Mier cerca de Valle de Bravo, a 2,400 metros de altura y a 136 kilómetros al oeste de Ciudad de México, podrían ser el último vestigio del maíz palomero toluqueño. Originario de las zonas altas de Toluca, éste se da a más 2,000 metros sobre el nivel del mar.
“Empecé a buscar semillas en los pueblos de Calimaya, Temoaya, la zona de Atlacomulco, en el mismo Valle de Toluca y no tuve suerte”. La gente le dijo que ya nadie lo cultivaba.
Acudió entonces al Centro Internacional de Mejoramiento de Maíz y Trigo (Cimmyt), en Texcoco, que posee la colección más grande de semillas de maíz.
A través de la doctora Denise Costich pudo acceder a las colecciones de maíz y sembrarlas en su rancho.
La historia del Cimmyt comienza con colectas que se hicieron en la década de 1940. Según el libro “Una mirada diferente a la revolución verde: ciencia, nación y compromiso social”, del investigador Gilberto Aboites, en 1943 la Fundación Rockefeller, de la mano del gobierno mexicano, comenzó un trabajo para recorrer la diversidad agroecológica del país.
En 1951, E.J. Wellhausen, líder de esa iniciativa, había conseguido 2,000 muestras de maíz. En sus apuntes señaló que se habían “recolectado de forma sistemática todas las variedades criollas de maíz de todas las regiones de la República”.
Ese trabajo fue la base de uno de los libros más importantes sobre maíz que se han publicado: “Razas de maíz en México. Su origen, características y distribución” firmado por E.J. Wellhausen, L.M. Roberts y E. Hernández X.
Esa recolección sirvió también para comenzar bancos de semillas, como el del Cimmyt. “Del maíz palomero toluqueño me encontré con 27 colectas diferentes, algunas datan de 1940 y 1950”, afirma Mier.
La disponibilidad de semilla en los bancos es limitada. El interés de Mier es que el maíz palomero se vuelva a consumir y la gente tenga la noción de cómo era auténticamente.
En octubre obtendría una primera cosecha. Deberá evaluar cuál variedad funciona y cuál no. “El año siguiente tomaremos las cuatro o cinco variedades seleccionadas y podremos sembrar una parcela un poco más grande para multiplicar semilla”. Según el experto, se debería hacer este trabajo con el palomero de Jalisco y Chihuahua, también al borde de la desaparición. “Necesitamos que la gente nos ayude a buscar semillas en sus regiones, aquéllas que están en las reservas de las comunidades”.
La principal amenaza de las palomitas de maíz mexicanas son las semillas procedentes de Estados Unidos.
Según cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía de México (INEGI), se importa el 97%, a pesar de que su consumo goza de excelente salud. En los últimos años la demanda se ha incrementado a tasas promedio de 20%.
México consume más de 60,000 toneladas de maíz palomero por año. Para satisfacer la demanda interna sin depender del mercado externo se requiere sembrar una superficie de más de 15,000 hectáreas.
Semilla Situación
La principal amenaza de las palomitas de maíz mexicanas son las semillas de EE.UU.
Importado
El Cimmyt guarda cinco kilos del maíz de cada variedad, de los cuales tres se conservan a largo plazo y dos están disponibles para la experimentación.

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