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Ante poca demanda, se paraliza la pesca

Como consecuencia del desplome de los precios del mero y la suspensión de las exportaciones de productos marinos, se paraliza la pesca, pues los pescadores no tienen a quién venderle el producto.

Los barcos de la flota mayor que retornan a los muelles de Yucalpetén no zarparán pronto porque el viaje es incosteable debido a los bajos precios del mero rojo, negrillo y otras especies de escama.

El precio del mero se desplomó anteayer miércoles debido a que los negocios no esenciales y las playas cerraron en Florida porque los casos de Covid-19 aumentaron en esa parte de las costas de Estados Unidos.

Al no haber demanda estadounidense, se suspendieron las exportaciones de la industria pesquera de Yucatán a Estados Unidos.

Desde anteayer, al no haber demanda ni ventas en el mercado extranjero, los ribereños de este municipio pasaron serios apuros para vender la pesca del día.

Así que ayer jueves, la mayoría no salió a pescar.

Los pescadores amarraron sus embarcaciones en la playa y los refugios pesqueros.

Permisionarios de Chuburná, Chicxulub y Progreso señalaron que decidieron suspender la pesca ribereña de mero, rubia y otras especies ya que se desplomaron los precios de esos productos porque no hay exportaciones a Estados Unidos.

Indicaron que es mejor esperar al menos una semana para ver cómo reacciona el mercado de Florida.

En los muelles de Yucalpetén, patrones y pescadores expresaron que las capturas siguen bajas: de 1,000 a 1,500 kilos, lo que resulta incosteable, hay más deudas que ganancias, así que los barcos serán amarrados conforme arriben a puerto, lo que dejaría sin empleo a numerosos hombres de mar.

Reportes de puertos del poniente y oriente de Yucatán indican que el desplome de los precios del mero también repercute en esos lugares, porque no hay ventas en los mercados local, nacional y extranjero.

En los puertos de Yucatán, las pescaderías y restaurantes no están comprando pescado a los ribereños porque no hay clientela.

No hay paseantes y los temporadistas no están comprando en esos lugares. Así que los ribereños no tienen clientes para sus productos.

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Fuente: Diario de Yucatán.

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