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Batallas contra el hambre

Del Ejército al campo
Wilberth Gaspar Díaz Pech, capitán primero retirado del Ejército Mexicano, canalizó su férrea disciplina militar al campo, pero no de batalla, sino a la tierra misma que nos da a todos de comer.

Por José Góngora López
capitanlocutor@hotmail.com

capi1Wilberth Gaspar Díaz Pech, capitán primero retirado del Ejército Mexicano, canalizó su férrea disciplina militar al campo, pero no de batalla, sino a la tierra misma que nos da a todos de comer.
Grata impresión nos causó la visita que hicimos a su limpia y ordenada huerta ubicada a pocos metros del entronque de la carretera Motul-Telchac Puerto. No cabe duda que la tenacidad y el carácter que obtuvo en su formación castrense le han permitido lograr excelentes resultados ya que transformó un terreno pedregoso y árido en una superficie fértil y con muchos árboles.
En una amena plática, don Wilberth nos compartió que durante su paso por las Fuerzas Armadas adquirió la jerarquía de capitán primero de sanidad y después de 20 años de servicio se retiró. No obstante, su vocación militar se transformó en su actual pasión que es el cultivo de árboles frutales y el mantenimiento de su huerta, en donde tiene plantados 126 árboles de diversas especies.
Cuando los seres humanos buscamos el sentido de nuestras vidas, muchas veces nos encontramos con situaciones que pudieran parecer absurdas, pero que en realidad significan la verdadera razón de nuestras vidas, tal es el caso de este militar retirado que se dedica a labores agrícolas. Al profundizar en la plática con el capitán Díaz, fuimos descubriendo rasgos de carácter y decisión que sin duda han sido el motor de su vida.
Don Wilberth Díaz nos relató que es oriundo de Motul, allí pasó los primeros años de su vida para luego trasladarse a la ciudad de México, en donde ingresó a la Escuela de Sanidad Militar, graduándose como subteniente. Después de prestar sus servicios en diferentes unidades del Ejército fue obteniendo las jerarquías de teniente, capitán segundo y por último capitán primero. Contrajo nupcias con la Profa. Edna Castilla, con quien procreó un hijo varón y dos mujeres, que son sus adoraciones.
Si consideramos que en el campo se encuentra la única posibilidad de mantener la capacidad alimenticia de la humanidad, debemos volver los ojos a esta fuente primaria que permitió la evolución de nuestra especie y seguir el ejemplo de nuestro entrevistado, que con sus propias manos y una férrea voluntad está contribuyendo a la producción de alimentos.
Lamentablemente los programas gubernamentales en el renglón agropecuario han fracasado en su mayoría, debido en muchos casos, a la falta de vocación y esfuerzo por parte de quienes los han recibido, sigamos el ejemplo de don Wilberth, que sin más apoyos que su propia voluntad está obteniendo buenos resultados.

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