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Bosques intervenidos por el hombre, los que más captan dióxido de carbono

Bosques intervenidos por el hombre, los que más captan dióxido de carbono

José Luis Hernández Stefanoni estudia de manera remota los cambios en la biomasa y captura de carbono de los bosques de la península de Yucatán. El investigador del CICY ha encontrado que los bosques llamados secundarios, pueden captar 11 veces más carbono que los primarios, los cuales no han sido alterados
Por: Isaac Torres Cruz. CRÓNICA

El traspatio de la casa de José Luis es poco común, no todos tienen un jardín botánico en él. Hay árboles, plantas, flores, peces, abejas y gatos… En realidad los felinos prefieren las comodidades del interior, del aire acondicionado que puede ser imprescindible en Mérida, Yucatán, durante la temporada primaveral.

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En este jardín hay una importante colección de florecientes orquídeas, bromelias, crasuláceas e incluso plantas carnívoras. Muchas de las especies vegetales en este vasto lugar son endémicas de la península de Yucatán, como el kanjabín y sus flores amarillas o el árbol de guayacán, cuya madera es utilizada por los artesanos de la región para tallar bellas piezas.
Pero quizá las reinas del jardín son las palmas, algunas de las cuales se encuentran en peligro de extinción, como la palma kuka, con sus hojas coriáceas o la palma nakax, la de verdes saetas. Casi al centro del jardín se abre un pequeño estanque, donde los peces más visibles son de un naranja rojizo; a la entrada del sitio se encuentra un panal de abejas, custodiado entre bromelias, orquídeas y algunas carnívoras. Son abejas meliponas, nativas de la región, que no poseen aguijón y producen una delicada miel.

José Luis Hernández Stefanoni, director de la Unidad de Recursos Naturales del Centro de Investigación Científica de Yucatán (CICY), inició buena parte de esta colección en su búsqueda por conocer más de la biodiversidad de la península de Yucatán. En su trabajo de investigación hace un estudio de ésta en cantidades mucho más grandes y desde una vía remota.
Su investigación no sólo está centrada en la península, ya que sus herramientas pueden extrapolarse a otras regiones y no sólo contribuir a la conservación de bosques y selvas del mundo, sino además para desarrollar nuevas estrategias para contrarrestar el cambio climático.
IMÁGENES SATELITALES. En entrevista, explica su trabajo de investigación, consistente en la utilización de imágenes satelitales para hacer modelos de variantes ecológicas de los bosques, su biomasa (el conjunto de elementos vivos que componen un espacio geográfico), así como para medir el carbón que captan o el incremento de éste.
“Esta información es útil para conocer la diversidad de especies, si bien su riqueza y número, también aspectos como su composición y diferenciación entre diversas regiones. A nivel espacial, esto sirve para realizar planes de conservación, proporcionando información sobre qué áreas son las de mayor riqueza para llevarlo a cabo, por ejemplo”.
Para obtener estos modelos, el investigador del CICY utiliza sensores e imágenes satelitales pasivas, como las del sistema Landsat, que captan la energía de la superficie de la Tierra en diferentes regiones del espectro electromagnético. Como cada uno de los objetos en la superficie del suelo reflejan éste de manera distinta, explica, se puede distinguir si se trata de plantas, por ejemplo, que hacen fotosíntesis.
Pero estos sensores tienen problemas, añade, ya que si bien cuando se quiere modelar biomasa de bosques muy jóvenes funcionan muy bien, pero cuando se trata de bosques más viejos es más difícil, se saturan de información. Por ello también emplea otro tipo de imágenes satelitales o aéreas, llamadas Lidar, con sensores activos que funcionan mediante el envío de rayos láser que rebotan en la superficie, así se obtienen puntos en tres dimensiones que permiten modelar muy bien la altura y cobertura del bosque.
Este tipo de tecnología, dice, cambia y ahora también se pueden usar drones para obtener las imágenes, puesto que pueden obtenerlas en diferentes regiones del espectro debido a que vuelan a bajas alturas.
José Luis Hernández emplea además imágenes satelitales para otra área de investigación, llamada ecología del paisaje, consistente en trabajar con la heterogeneidad del ambiente y grandes áreas. “Es como la ecología, pero donde el espacio y la heterogeneidad en el espacio es una herramienta fundamental para ver qué pasa con los procesos ecológicos”.
El investigador de origen poblano apunta que este tipo de observaciones y modelados se pueden llevar a cabo en muchos lugares, incluso, añade, hay muchos trabajos en el mundo sobre bosques de clima templado y hay diversos grupos de investigación en bosques tropicales. Sin embargo, los bosques secos, como los de la península de Yucatán han sido menos estudiados.
BOSQUES SECUNDARIOS. Este tipo de investigaciones han llevado al también miembro de la Academia Mexicana de Ciencias ha trabajar con “bosques secundarios”, los cuales han sido intervenidos por el hombre o de manera natural, pero que se dejaron descansar y han tenido una regeneración natural. El resultado de estas investigaciones ha dado muchas sorpresas al científico y su grupo de trabajo.
“No se conoce del todo qué papel juegan estos bosques en la recuperación de la biomasa, como en la riqueza de especies. La pregunta es ¿si hubo una perturbación de algún tipo, ya fuese por acción del hombre o de manera natural, hasta dónde pueden recuperar las características de los bosques primarios, en captación de carbono y riqueza de especies?, las cuales generaran los bienes y servicios ecológicos del bosque”.
Entre los resultados de este tipo de investigación, han encontrado que los bosques secundarios capturan hasta 11 veces más carbono que los bosques primarios. Recientemente, junto con una red de diversas instituciones de investigación del país, se publicó un estudio en la revista Science Advances, donde se refiere que estos bosques ocupan ya más de 2.4 millones de kilómetros cuadrados y contribuyen de manera importante a capturar carbono y a frenar el calentamiento del planeta.

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Hernández Stefanoni refiere que se encuentra en un momento muy importante de su vida académica, y éste tipo de investigaciones lo reflejan, puesto que realiza cada vez más colaboraciones con grupos de investigación dentro y fuera del país. “Es interesante saber que el trabajo que había hecho en la península ya tiene repercusión fuera”.
Pero el científico también se encuentra en un momento importante en su vida personal, puesto que está recién casado. La felicidad se nota en su rostro y se refleja cuando habla de su trabajo, su pasión, de su esposa, de sus hijos y sus plantas, de sus palmas, de su jardín. “Es algo muy padre cuando alguien llega a la casa y le mostramos la belleza de las plantas y flores, de la riqueza natural de la península”. Pero también se percibe su riqueza humana, la cual florece como su jardín.

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