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Campi: aquí comen los animales

Toda una experiencia probada en alimentos de la granja y de la casa

El futuro del alimento balanceado en Cancún, Quintana Roo está sufriendo las políticas e impuestos que no permite en parte, el crecimiento de la actividad; los fabricantes y distribuidores luchan cada día por llegar a sus clientes y mantenerse; al final éstos últimos terminan pagando más por el producto para alimentar a sus animales. En entrevista con un distribuidor de la marca Campi, nos comparte su experiencia, que no debe ser distinta para muchos, en el mercado.

¿Hacia dónde se enfoca su mercado?
El mercado está enfocado a los animales de granja: aves, cerdos, reses, equinos, también para peces, perros, gatos además de herbicidas, medicamentos, accesorios para la agricultura.

¿Cómo ve el desarrollo económico?
El mercado ha cambiado. Al principio era solamente de mostrador, pero nuestros compradores se fueron alejando por el crecimiento de la ciudad, ahora esa es la lucha, uno tiene que ir por el cliente. Las empresas muy grandes han abarcado el mercado. Hoy la innovación se enfoca al pet food (alimento de mascotas) porque el mercado de aquí no es de grandes especies.

¿Cómo funciona el mercado ante la competencia?
Son muchas las empresas dedicadas a este ramo, sin embargo, Campi es una de las que más tiempo tiene en la península; es uno de los precursores con más de 30 años y alrededor de 15 puntos en la zona de Quintana Roo, en Yucatán con más de 50.

¿Qué otras afectaciones tienen a nivel económico?
Hay trabas para que el producto llegue a nuestras bodegas. Por ejemplo, ahora nos piden una carta dirigida al director de tránsito que especifique a dónde va la carga para que los vehículos puedan entrar a nuestras propias bodegas. Cada vez nos ponen más permisos, antes podíamos ingresar el producto en los vehículos sin ese trámite, ahora hay que pagar para eso.

¿Cuántos filtros son los que necesitan pasar para que pueda llegar la carga?
Hay que pagar el de Sintra, que regula el tránsito por carreteras de la ciudad; aparte, pagamos el de tránsito, esos permisos los necesitamos para que el producto, después de bodega, pueda llegar al cliente. Esos permisos nos pegan en lo económico. Esos cambios llevan como un año. Creemos que el municipio necesita más recursos y busca de dónde sacarlos. Sin embargo, estos costos encarecen el producto y quien termina pagando todos esos impuestos es el consumidor final.

¿Es muy caro vivir aquí?
Muy caro. Hay mucha diferencia entre Yucatán y Quintana Roo. Por ejemplo, un terreno de dos hectáreas en Yucatán, cuesta 80 mil pesos y aquí, cuesta un millón. En Yucatán puedes poner una granjita por 200 mil pesos, aquí tendrías que invertir un millón.

¿Qué zonas cercanas a Cancún se dedican a la producción?
La única que queda es la Leona Vicario.

¿Entonces la actividad rural en Quintana Roo es casi nula?
Realmente la actividad es turística. La parte que encontramos de agropecuario está en Chetumal. Aquí en el municipio Benito Juárez no hay agricultura, además, los terrenos no se prestan para sembrar.

¿Qué sería importante señalar en relación al sector agropecuario?
Que es un negocio noble, sigue siendo rentable para la gente que produce. Muchas veces han dejado de hacerlo por cuestiones económicas, pero aún hay gente que cría gallinas o un cerdo, granjas pequeñas y todavía hay clientes fieles a eso, no todos van a los grandes productores o a las grandes maquilas, sino que se acercan al campo.

¿Cuál será el futuro de la actividad?
Hay que trabajar mucho para encontrar oportunidades y lo asumimos como un reto. Creo que todavía tiene futuro, unos 5 o 6 años, después ya no habrá, en cuestión de crianza pecuaria.

Por Isabel Juárez

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