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Cultivos Orgánicos. Para una miel más saludable

Por Jorge Alanis Zamorano

Debido a las condiciones de sus suelos, la Península de Yucatán tiene el potencial para convertirse en punta de lanza en materia de producción orgánica. El planeta nos está pidiendo realizar un cambio de mentalidad al momento de sembrar nuestros alimentos, en no ser agresivos con los suelos, y en buscar nuevos aliados para hacer de esto una meta exitosa.

En nuestro recorrido por los campos menonitas de Santa Rosa, Campeche, conversamos con el Lic. Federico Berrón, apicultor al frente de Gabriela Miel, quien a su vez ha tenido una enorme participación en esta transición de lo convencional a lo orgánico. Cuenta que todo comenzó con el amago de que se sembraran grandes extensiones de soya transgénica en la misma región donde tienen los apiarios, ya que esto involucra químicos nocivos que amenazan con arrasar con las abejas y con el mercado de la miel, tal como sucedió en Estados Unidos.

Una vez que logramos un fallo favorable del poder judicial para que se suspendiera la siembra de soya transgénica nos preguntamos qué habíamos logrado, y nos dimos cuenta que era muy poco, ya que el tema de los transgénicos era apenas la punta del iceberg de un tipo de agricultura que estaba dañando los suelos y su productividad, por lo que nos animamos a invitar a Pedro Isabeles en equipo con Luis Arturo Carrillo, a crear las bases para empezar una agricultura orgánica en estas zonas, menciona.

Federico subraya que al tener un entorno orgánico no existen conflictos de interés de que un apiario se encuentre cerca de la siembra, además de los beneficios en la producción de miel. Por ejemplo, el sorgo utiliza un neonicotinoide que daña y mata a las abejas, por lo que tener una agricultura libre de tóxicos también es una ventaja para los apicultores y por ende, para los consumidores.

Devolver a la naturaleza parte de lo que nos ha dado

Este nuevo tipo de siembra ha llamado la atención de la Junta Intermunicipal Biocultural del Puuc, quienes están muy interesados en estos procesos y están haciendo una labor increíble en sensibilizar y relacionar a las partes interesadas, resalta Federico.

Asimismo, añade que ya tuvieron la visita de miembros del programa Sembrando Vida así como de coordinadores municipales de agricultura, lo que seguramente va a generar reuniones en cada comunidad a la que puedan llevar este modelo y hacerlo accesible tanto para agricultores como apicultores, para así lograr la certificación orgánica. Todo, por supuesto, con miras a hacer negocio al mismo tiempo que se respeta a la naturaleza.

Estamos muy contentos de que se estén acabando estas formas tan abusivas de tratar los suelos y de que a los menonitas les esté funcionando hacer estas nuevas alianzas, dejando atrás esos paquetes de apoyo supuestamente tecnológicos pero que en realidad son muy contaminantes. Ojalá estos esfuerzos se traduzcan en que las 25 mil hectáreas de soya convencional se puedan volver orgánicas en un plazo de cinco a seis años, concluye.

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