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De Cocula, sí es el mariachi

De Cocula, sí es el mariachi

Sólo con saber que aquí nació el mariachi, te pone la piel chinita de pura emoción, y luego recorrer sus calles empedradas, casas de ladrillo y adobe, negocios típicos como: talabarterías, ultramarinos, boticas y un sin fin de comercios que proveen de insumos al campo de la zona, allí en las inmediaciones de la ciudad de Cocula, a 73 kilómetros de Guadalajara la capital de Jalisco.
¡Cuna del mariachi, si señor!, por ello se imparten clases de guitarra y violín en plena plaza pública, hasta allí acuden jóvenes de la ciudad y de la región para aprender el arte fino de la música mexicana.
Por José Luis Preciado (Enviado especial de Rural MX)

“Hoy día el mariachi es parte de nuestras alegrías, emociones y hasta tristezas, su música ha llegado a todo el mundo”, así reza una frase que acompaña la entrada al museo del mariachi, un pequeño, pero cálido local que se ubica a unas cuadras de la plaza central, en este espacio se exhibe el árbol genealógico del mariachi, fotos y objetos relacionados, instrumentos musicales antiguos.
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Cocula, significa, lugar de ondulaciones y fue fundado por fray Miguel de Bolonia en 1532, en esta región coca*, donde sus habitantes eran habilidosos para crear sonidos.
¿Sabes qué significa mariachi? Mariachi (mariache/fandango o baile de la gente del pueblo), o también lo que suena a prisa; hay otras ideas de su origen y mitos, se supone que en los tiempos de la Invasión Francesa (acaecida en 1862), durante una boda de rancheros en un poblado de Jalisco llegaron unos soldados franceses, quienes, sorprendidos ante tal jolgorio, en el que los músicos tenían un papel muy importante, preguntaron sobre aquella fiesta. El interlocutor lógicamente contestó: “C’est un mariage” que en español significa “es una boda” y así fue como los franceses denominaron al conjunto musical que derivó en “marriach” y tras el uso “mariachi.
Los iniciadores fueron Don Justo Villa y su mariachi, el cuarteto coculense que fue el primero en llegar a la Ciudad de México y tocaban en las fiestas de Porfirio Díaz. Además fue un hijo predilecto de Cocula llamado Juan Hernández quien fundó “La Tenampa”, una cantina de Garibaldi muy visitada por los más famosos cantantes de aquella época; Jorge Negrete, Pedro Infante, José Alfredo Jiménez, Pepe Guízar, Chavela Vargas y muchos más.
Existe una vestimenta perfecta y adecuada, así lo marcan los cánones de un buen mariachi:
Sombrero: liso de fieltro, de pelo, palma, con chapetas o sin ellas, toquilla de calabrote, la falda arriscada de atrás y plana o ligeramente levantada de adelante.
Moño: de tela, gamuza o piel, en color serio, haciendo juego entre sí.
Chaqueta: lisa, de tela, jerga, gamuza, casimir con adornos o sin ellos y broche de pecho.
Camisa: blanca o de colores serios, si se usa chaqueta el cuello será pegado y volteado de tipo civil.
Cinturón: puede ser piteado, con adornos de piel en plata u oro, todo en armonía con el traje.
Pantalón: corte charro, con aletón o sin el, jerga, gamuza o casimir. Pueden ser lisos, con rayas o adornos.

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Botín: estilo charro, tacón espuelero, liso negro, café o bayo.
Y así recorro las calles de Cocula, pensando en las grandes variantes musicales; canción ranchera, corridos, polkas, pasodoble, marcha, vals, danzón, bolero, chotís, danza, serenata, huapango, sones, joropos, baladas, jarabes, combinaciones o mixturas, oberturas de música clásica, como “Las bodas de Luis Alonso” y hasta la ópera “Carmen”, misas y el famoso “Mariachi Loco”, que se podría denominar una canción fiestera.

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