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El agiotismo se fortalece en el campo mexicano donde el productor paga tasas de interés por arriba de 48% anual

Como consecuenciade la eliminación de 35 programas que ofrecía la Secretaría de Agricultura, vinculados a crédito y seguros, los agricultores del sector social cayeron en las manos de agiotistas quienes les cobran tasas de interés excesivas de hasta el 48% anual, denunció Federico Ovalle Vaquera, Secretario General de la Central Independiente de Obreros Agrícolas y Campesinos quien agregó que la mayoría de los productores a baja escala hacen uso de las remesas para enfrentar estas deudas. 

Incluso, agregó, la mayor parte de las remesas que envían los mexicanos sobre todo desde Estados Unidos que sumaron un total de 40 mil 606 millones de dólares en el 2020, lo que representó un nuevo récord histórico,  los campesinos las utilizan para hacer producir sus tierras, mitigar los efectos de la crisis económica y sanitaria del COVID-19 entonces, se cuestionó ¿por qué festina el Presidente Andrés Manuel López Obrador, este recurso que no generó él? 

Sin embargo, como se ha mencionado con anterioridad, no hay ningún programa que apoye la producción, comercialización, capitalización o alguna actividad productiva, por lo que el crecimiento del sector primario de 2% el año anterior no se debe a alguna acción tomada por el Gobierno Federal. 

Las acciones emprendidas por la presente administración están encaminadas a ser asistenciales, no fomentan la producción y menos la productividad; la mecanización, la infraestructura, ni brindan las herramientas para superar las carencias que el sector y su población sufren, destacó. 

Al hacer un balance del año 2020 y las perspectivas 2021 en el sector agrícola social, el dirigente de la CIOAC dejó en claro que los recortes al PEC, dentro de esta administración y las pasadas, son una clara señal de que el sector primario y su población no son prioridad. Los constantes subejercicios en el presupuesto impiden la eficiencia de los programas y el alcance de sus objetivos. 

Con ello, alertó, los objetivos de rescate al campo y la autosuficiencia alimentaria se encuentran muy lejos. 

Además la corrupción, lejos de acabarse, ha aumentado y los “apoyos directos” no llegan a los productores, sentenció. 

De ahí que con el pretexto de la corrupción y la austeridad, se han desmantelado los programas que atendían al sector rural y su población sin ofrecer alternativas viables o acciones que sustituyan a aquellas que fueron eliminadas. 

Al hacer un análisis del Programa Especial Concurrente (PEC), Federico Ovalle Vaquera, dijo que visto por vertiente, todas sufrieron recortes. Las más afectadas en términos absolutos fueron: “Financiera” (–)2,451, “Infraestructura” (–)1,780 y “Social” (–). Visto de manera porcentual, la vertiente “Financiera” perdió un 78.9% del presupuesto asignado por la Cámara de Diputados, “Medio Ambiente” tuvo un recorte del 18.5% y “Agraria” un disminución por 13.1%. 

Dentro del PEC, se encuentran diversos programas prioritarios que forman parte de la estrategia central para la atención del sector. Algunos de estos programas también sufrieron recortes durante 2020, es el caso de Producción para el Bienestar y Sembrando Vida. 

Por otro lado, el programa de Fertilizantes y Precios de Garantía tuvieron aumentos por 38.8% y 2% respectivamente. Destaca el caso de Crédito Ganadero a la Palabra, programa que no fue ejecutado durante 2020 a pesar de que tenía presupuesto. Cabe mencionar que este programa es eliminado dentro del Presupuesto 2021. 

Dentro de estos programas, existían opciones para atender a mujeres rurales, jóvenes, financiamiento y crédito, capacitación y asistencia técnica, mecanización, infraestructura, capitalización entre otras, precisó. 

En un ambiente recesivo y con disminución de ingresos presupuestarios, es indispensable, consideró, maximizar la asignación de los recursos y que estos tengan un impacto positivo en la población y la economía. “Hoy más que nunca, se debe fomentar una producción amigable con el medio ambiente, que vaya de la mano con la construcción de infraestructura necesaria para mejorar la productividad y aprovechar al máximo los recursos necesarios para la producción de alimentos”. 

Hay que mencionar, continuó, que de acuerdo al INEGI el sector primario fue el único que creció durante 2020 a una tasa anual de 2%. Esto es resultado del aumento en el consumo de alimentos durante el confinamiento tanto en México como en Estados Unidos así como al aumento de las exportaciones de diversos productos del sector. 

Por otro lado, hay que mencionar que, a pesar del crecimiento, falta mucho para superar las condiciones de pobreza y marginación en las que se encuentra el sector. 

De acuerdo con el CONEVAL (2018), la pobreza rural asciende al 55.3% de su población, contra un 33.7 en el sector urbano. Ahora bien, el mismo Instituto menciona que la pobreza indígena es de 69.5% de su población, mismos que se encuentran mayoritariamente a zonas rurales.

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