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El Cardenismo y su influencia en el modelo agropecuario del Gobierno de México

Las reformas cardenistas, especialmente la reforma agraria, dieron un nuevo rostro al campo mexicano y sentaron las bases de crecimiento y desarrollo del país.

El pasado 19 de octubre se conmemoró el 50 Aniversario luctuoso del ex presidente de México Lázaro Cárdenas del Río, quien en el campo mexicano tuvo una gran influencia por impactar positivamente a través de sus acciones para dotar de crecimiento y desarrollo al país.

Se estima que en el sexenio Cardenista una cuarta parte de la reforma agraria se realizó, ya que los archivos del Archivo General Agrario cuentan con 140 Resoluciones presidenciales, es decir, que éstas representan “las notificaciones a las autoridades del ejido y a los propietarios afectados y colindantes, el acta de apeo y deslinde de las tierras concedidas, la posesión definitiva así como la determinación y localización de las tierras.”

En el sexenio cardenista (1934-1940) se atendió y reivindicó los derechos de comuneros, ejidatarios y pueblos originarios, a través del reparto agrario de más de 20 millones de hectáreas en beneficio de alrededor de un millón de campesinos, con el propósito central de poder superar la pobreza y lograr el bienestar en la población rural.

Para el General Lázaro Cárdenas no todo terminó con repartir las tierras, sino que su política agropecuaria abarcaba la organización de los productores, la asistencia técnica, la capacitación, la investigación y la educación agrícola, además de promover el crédito para que los campesinos pudieran acceder a la maquinaria y equipo agrícola, y los insumos productivos. Por lo anterior, crea instituciones como el Banco Nacional de Crédito Ejidal, y el Departamento Autónomo de Asuntos Indígenas, entre otros.

También, durante este periodo se modificó el Código Agrario y las leyes relativas a la distribución de la tierra, con lo que sentaron las bases de un agrarismo productivo que debería ser el sustento del bienestar de la población campesina.

En el Cardenismo se impulsó la producción de los pequeños y medianos agricultores, ejidatarios y productores privados, ton la intensión de mejorar sus condiciones de empleo e ingreso y satisfacer sus propias necesidades alimenticias, abastecer el mercado interno y, en lo posible, las demandas de exportación.

Si aprendemos de la historia, sabremos que el Gobierno de México ha retomado los ideales y principios de transformación del campo del Cardenismo, para  actualizarlos e implementarlos, la intensión es la misma, sacra del rezago económico y de la pobreza a las y los productores para impulsarlos y empoderarlos para que en conjunto se rescate el campo mexicano.

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