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El jaguar, en riesgo de extinción por la devastación de su hábitat

La ganadería extensiva, la cacería furtiva, los incendios forestales pero sobre todo el desarrollo urbano, rural y hotelero que transforman las selvas, es decir la pérdida del hábitat, aceleran el riesgo de extinción del jaguar (Panthera onca), especie ya catalogada en peligro de extinción en México por la NOM-059-SEMARNAT-2010, declaró Marco Antonio Lazcano Barrero, director de “El Edén”.
Fuente: Carlos Águila, corresponsal / La Jornada.

La reserva ecológica se ubica a poco más de 60 kilómetros al noroeste de Cancún, ya en el municipio de Lázaro Cárdenas, y el especialista señaló que el felino ha disminuido en 60 por ciento su población, que hay menos de cinco mil en todo México, dos mil ejemplares en la península de Yucatán, y apenas 900 especímenes en el caso de Quintana Roo.

El especialista dijo que la más nutrida población se ubica en la península que conforman los estado de Campeche Yucatán y Quintana Roo con cerca de tres mil 500, también en Chiapas y Oaxaca. El resto está repartido en segmentos más pequeños y vulnerables en el norte, principalmente en Sonora y Sinaloa.

En el caso del Caribe mexicano el riesgo es latente en el corredor biológico Yum Balam-Sian Ka´an, que cruza la entidad de oriente a poniente y que es un sistema de humedales y selvas que pasan por los municipios de Lázaro Cárdenas, Benito Juárez, Solidaridad, Tulum y Felipe Carrillo Puerto, precisó.

Marco Antonio Lazcano señaló que se han dado casos importantes donde ejemplares monitoreados desde la zona norte de Quintana Roo encuentran un abrupto final por parte de cazadores que los matan por puro entretenimiento, y añadió que conocer y monitorear algunos ejemplares es una forma de estudiarlos de manera directa.

“Eso sirve para profundizar en sus hábitos de vida, ciclos de reproducción (de una a dos crías cada dos años) y formas de sobrevivencia, pero una herramienta es el collar satelital, que es carísimo: cada uno tiene un costo de cuatro mil dólares”, explicó.

De acuerdo con el especialista, cada vez es más frecuente ver jaguares cerca de los hoteles, en las zonas donde se practica el turismo de aventura en busca de alimentos, como parte de su misma característica de vida, de hacer recorridos de hasta 100 kilómetros y eso los pone en riesgo porque gente que “se pone muy nerviosa y decide perseguirlos hasta matarlos”.

El investigador dijo que pese a que en la legislación ambiental se contempla la posibilidad de la caza deportiva, se debe de realizar en zonas delimitadas y con especies autorizadas; en Quintana Roo no hay ninguna área destinada a la caza deportiva y aun así hemos tenido reportes de que se efectúa”, señaló el también biólogo.

El experto detalló que en áreas que rodean la Reserva de la Biosfera de Sian Ka’an, en el municipio de Felipe Carrillo Puerto (180 kilómetros al sur), hay casos de especímenes cazados “donde bajo la excusa del autosustento pobladores se internan en la selva, junto con fuereños para cazar diversos animales, entre estos el jaguar”.

En la selva maya, y en otras partes del país, la explotación inmobiliaria y el desarrollo turístico han propiciado la reducción del hábitat del jaguar, aislándolo y acabando con puntos de conectividad, en detrimento de la viabilidad genética.

Conocedor de la zona, narró que hay ranchos ganaderos a los que, eventualmente, se acercan jaguares hambrientos que han perdido su hábitat natural por la presencia del ser humano, que ha transformado la selva en áreas para ganado.

Lazcano Barrero apuntó que el jaguar se alimenta de jabalíes y venados, pero los primeros están en peligro de extinción en la región y, los segundos, tienen una población escasa, también a consecuencia de la cacería ilegal y la modificación del ecosistema.

A ello se suma que no se hay un estudio del impacto de ese tipo de actividades, pero que representa un serio riesgo para el desarrollo y el tránsito de especies.

Marco Antonio Lazcano recordó que está en marcha la creación de un corredor biológico en la entidad que permita la supervivencia del felino, tras la firma de un acuerdo de asociaciones civiles y la iniciativa privada con el gobierno de Quintana Roo, convenio de colaboración que permitirá la protección, monitoreo, investigación y educación ambiental de la especia.

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