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El Talabartero, oficio que languidece

Aún quedan cinco o seis pegados al cuero

Uno de estos se las arregla en Valladolid

Por Jorge Alanis

Adalberto Silva Bojórquez con más de cincuenta años en el oficio de talabartero trata a diario de mantener un negocio que, aunque reconocido, es cada vez es más difícil encontrar su materia prima. El curtido de pieles dice que no se ve como un negocio real, es un solo lugar donde puede conseguirlas, además está la lucha constante de enseñar el oficio a las nuevas generaciones; me comentó que: “llegan, medio aprenden y se van; los que se quedan se les enseña cómo es el proceso, el arte y ellos reniegan pues quieren hacerlo a su manera… pero apenas saben cómo hacerlo…”.

Con este oficio se hacen: bolsas, cinturones, zapatos, huaraches, artículos para charrería, morrales, fundas, sillas para caballos… y todo esto se ha ido perdiendo. Nos comparte que aprendió en el taller de sus padres: “había diez trabajadores -recuerda entre líneas-, cada uno tenía su especialidad y aprendí varios estilos de trabajo. Cuando comenzamos estaba lo del chicle, se internaban en los montes de Cancún para extraerlo y había mucho movimiento aquí en Valladolid, nos compraban alpargatas, espolones, cinturones, bolsas. También el maíz estaba en abundancia en esos tiempos y el turismo no era tan importante como ahora. Hoy día el chicle prácticamente ya no existe desde que Cancún se habitó, tampoco el maíz se da como antes y ahora nos esperanzamos del turismo…” Al parecer en sus cálculos hablamos de los años 60´s.

La especialidad de don Adalberto es el huarache, aunque antiguamente era la alpargata y los pocos talleres que se encuentran en Valladolid están dedicados a su especialidad –entiendo que existe un respeto por lo que cada uno hace-. Le pregunté si este oficio se está perdiendo y con una expresión poco desanimada menciona que sí, comentándonos que antiguamente había al menos 500 talabarteros, actualmente quedan muy pocos.

Oficio que se desvanece…

IMG_2746 Reflexiona que en primer lugar la materia prima ya no se curte en Valladolid, ya no quieren hacerlo… afirma que sólo existe un curtidor que abarca Quintana Roo, Campeche, Chiapas, Tabasco y Belice; la persona que lo está trabajando “…no tiene una mentalidad de industrializar, es decir, continúa la tradición familiar de curtir de manera artesanal, no se adapta a los nuevos tiempos y ese es un factor que nos está perjudicando porque no podemos surtirnos con material suficiente para poder hacer más cantidad de trabajos…” Don Adalberto considera que el curtido artesanal no le da plusvalía a los productos de piel.

Arte que todavía se aprecia a nivel internacional

Sus clientes americanos, japoneses, europeos y los mismos mexicanos lo buscan por que aprecian su trabajo y productos. Se sigue vendiendo como en los viejos tiempos, mucha gente viene, observa el trabajo que no encuentran en otro lado. “Aquí en Valladolid es únicamente donde encuentran este tipo de huaraches” orgulloso comenta don Adalberto.

Ilusión que nace con la demanda del producto

Aunque la venta ha mejorado el problema es no darse abasto para lograr el surtido suficiente. “Tener un centro de talabartería en Valladolid es una de mis ilusiones porque hay gran demanda. Nos invitan a exposiciones y a donde llegamos tenemos buena aceptación. Un italiano esta interesado por nuestro trabajo por lo que estamos en pláticas para ver si logramos el surtido necesario”.

Mano de obra, problema que no se logra brincar

“A los jóvenes de ahora no les interesa el oficio. Se les enseña, pero ellos sólo quieren ganar bien. Resulta muy difícil hacerles conciencia de continuar y hacer su propio negocio con el tiempo”.

¿Cuántas casas talabarteras existen?

Hay 5 0 6 talleres formales como el de don Adalberto y otros que también trabajan la piel pero no generan empleos, son los que aprendieron en los talleres formales.

Estimado lector, pongo a consideración algo: la experiencia de más de 50 años contra la de algunos que medio aprenden y medio trabajan ocasionando que la calidad de ellos se confunda con la de los verdaderos artesanos, al final tachamos por igual a todos. Don Adalberto recalca en la charla que: “…Hacen trabajos correteados, de mala calidad, no cuidan los detalles…”. Explica que la piel tiene varias texturas; la espalda tiene más dureza, el lomo es suave y la barriga lo es aún más. Aclara entonces que las pieles no están parejas y que hay que aprender a trabajarlas.

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Adalberto Silva Bojórquez/Talabartero

Contactos: Tel:9858561059

Calle 39 S/N altos del Bazar Municipal, Valladolid Yucatán

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