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Es tiempo del sureste

Aquí está la mayor reserva de agua del país

Mérida fue sede del Sexto Foro Regional Educativo en el que se convocó a docentes, investigadores, padres de familia, alumnos e involucrados para hacer del nuevo modelo educativo algo objetivo donde aporte cada frente las propuestas de acuerdo a sus necesidades. La región sur, una de seis, abarcó los Estados de Oaxaca, Chiapas, Tabasco, Campeche, Quintana Roo y Yucatán.
Los resultados totales de los foros regionales se reflejarán en el Foro Nacional, donde la SEP deberá proponer y autorizar un nuevo modelo educativo en todo el país que implicará un trabajo arduo, sobre todo por las diferencias así como las particularidades que se derivan del Bachillerato General, el Bachillerato Tecnológico Agropecuario, la Dirección General de Desarrollo Industrial, la Dirección General de Ciencia y Tecnología del Mar, así como profesional técnico del Conalep y centros de formación para el trabajo. Como anfitriona del evento, “la Ciudad Blanca” será nuevamente la sede en junio próximo.
Dentro del foro regional, Rural MX platicó con el Dr. César Turrent Fernández, director general de Educación Tecnológica Agropecuaria de la SEP resaltando algunos aspectos.

¿Qué aspecto geográfico tiene a favor Yucatán para producir en el campo?


El sureste resulta uno de los reductos más importantes para el país. Se conoce la lucha contra el hambre que a nivel mundial ha tomado prioridad, donde uno de los puntos sustantivos es el agua. En el subsuelo yucateco ese problema podría estar resuelto por las reservas que se obtiene a través de la filtración, aunque no se cuente con ríos superficiales los recursos existen, se trata de buscar la utilización responsable de ellos a manera de incrementar el rendimiento, la productividad e ingresos a los productores para generar mayor valor agregado en las agroindustrias y esto ligarlo a los diferentes tipos de productores existentes.

¿Qué se requiere para incrementar la producción?
Ya sea por regiones marginadas o desarrolladas se requiere aplicar tecnología acorde a los sistemas socioeconómicos y manejar los recursos naturales de manera muy regionalizada. No es lo mismo trabajar en la zona mixteca de la sierra de Oaxaca, por ejemplo, que trabajar en la sierra oaxaqueña ligada a Chiapas, aún encontrándose en el mismo Estado, las selvas, terrenos y climas son muy variados. Hay un 73% de pequeños y micro productores, incluyendo a los indígenas que prácticamente están relacionados con el mercado, de acuerdo a los últimos censos de la FAO a nivel nacional. No se trata de tener sólo desarrollo productivo, debe de ser integrador, basado en lo económico, social y ambiental por cada región.

¿Qué se logra al contar con educación especializada en el tema?
En el Subsistema de Educación Pública hay planteles donde están asentados docentes con equipo agrícola y pecuario así como talleres agroindustriales donde además de la formación de bachillerato general se le otorga al alumno el título de técnico ya sea agropecuario, agroindustrial y forestal, o bien, una de las 31 carreras tecnológicas que le permitirán incorporarse a una empresa formalmente establecida, continuar con la empresa familiar o independizarse para generar sus propios recursos.

¿Qué beneficio obtienen los alumnos y los productores?
La Dgeta capacita a los alumnos en la práctica asistiendo a los productores de manera externa. Es ahí donde se forman y aprenden con el apoyo de profesionistas de extensión agrícola o agropecuario integral. Aplican los mecanismos que sirven para acercar y vincular con todo tipo de productores que exponen de primera mano la problemática que enfrentan, en ese sentido y bajo un diagnóstico participativo de cierto núcleo agrario, se definen alternativas para generar proyectos y gestionar los recursos e inversión.

Los presupuestos para el campo, ¿cómo deberían aplicarse?
Dentro de la reforma profunda al campo, el punto debe centralizarse en proyectos. No se puede seguir con la misma asignación de recursos que tiene el gobierno federal para programas generales donde normalmente los medianos y grandes productores acceden a ellos y los pequeños productores no. Mucho menos el campesino indígena. Por ello y para tener bien claro lo que necesita solución, se debe manejar la asignación de recursos vía proyectos y no vía programas. Es un cambio muy importante que debe darse en este país para lograr tan esperada reforma profunda en el campo.

¿Cuál es la visión del gobierno federal en el tema?
A partir del 2015 iniciaría, asignando presupuestos por proyectos. En tres años se deben tener sentadas las bases con diagnósticos participativos, con propuestas para generar los presupuestos para la inversión. Estamos hablando de 4 años del gobierno actual para instrumentarlo y llegar al 75% de acuerdo al indicador que tiene la FAO para que un país no sea vulnerable en su seguridad y soberanía alimentaria. Nos encontramos aproximadamente en un 50% ahora.

¿Qué acciones podrían tomarse?
Se necesitarían disminuir casi un 25% de lo que importamos, lo tendríamos que producir internamente para decir que estamos en la línea libre de problemas. Incrementar este 25% requiere un trabajo complicado debido a que en México tenemos once diferentes productos básicos: Maíz, frijol, arroz, sorgo, trigo de cultivo, caña de azúcar, café, leche, carne (bobino, porcino y aves), huevo y pescado. Lo importante es que haya una definición de rumbo o línea de política pública donde todos nos sumemos a cubrirlo, y dinero hay, el presupuesto destinado al campo es un hecho.

El Dr. Turrent, de acuerdo a su experiencia consideró que en 10 años siguiendo dicha línea, no sólo se cubriría la problemática del hambre, también se tendrían empleos y generación de ingresos para el bienestar social. Ello mantendría un equilibrio entre la población rural e indígena, con la urbana.

Por Isabel Juárez

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