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Expertos señalan que miel artificial se comercializa cuatro veces más que la pura

La apicultura en la península de Yucatán –de por sí afectada por diversas problemáticas como el cambio climático, las plagas, el uso de agroquímicos y la presencia de cultivos genéticamente modificados– enfrenta un problema aún mayor: por cada litro de miel auténtica comercializado en el mercado nacional, se venden cuatro más de producto adulterado, generando pérdidas millonarias en el sector productivo que ahora debe adecuarse a la pandemia, aseguró Ana Rosa Parra Canto, directora de Desarrollo y Consultoría Apícola, S.C., durante la conferencia Apicultura en tiempos de COVID-19, organizada por la Red de Planetarios de Quintana Roo.

Parra Canto señaló que en la última década, la apicultura en la península ha enfrentado factores que han dañado la calidad, inocuidad y comercio, de tal forma que la producción se ha visto reducida.

Uno de los primeros problemas son las plagas y enfermedades exóticas que afectan las colmenas. Otro de los retos es el uso intensivo de los agroquímicos; en Quintana Roo, citó la experta, hay varios ejemplos de productores que han perdido grandes cantidades de colmenas por el uso inadecuado de químicos.

Además, hay presencia de cultivos genéticamente modificados, generando pérdidas para el apicultor en materia de exportación, pues se obliga a hacer análisis químicos del producto cuyo costo absorbe el exportador pero se refleja en el pago para el productor.

La apicultura se ve afectada también por el cambio climático, reflejado en sequías y lluvias atípicas que afectan los periodos de floración. La especialista citó que lo más reciente fue la tormenta tropical Cristóbal; sólo en Felipe Carrillo Puerto se registró la muerte de 300 colmenas.

“En este ciclo apícola los apicultores no lograron sacar toda la producción de miel porque primero se registró sequía y luego lluvias; sólo lograron sacar una cosecha cuando hay años que sacan hasta cinco”, dijo.  

Además de lo anterior, se encuentra el problema de la miel adulterada de procedencia china, la cual no termina el proceso de maduración de forma natural sino en laboratorio, ocasionando pérdidas para todos. 

Esto último, dijo, afecta el eslabón de la cadena productiva, por lo que se estiman 180 millones de dólares perdidos en Europa, mercado natural de la miel nacional.  

Parra Canto citó cifras del Consejo Regulador de la Miel de Abeja Mexicana, que estima que en nuestro país se venden hasta 100 mil toneladas de miel adulterada, lo que traducido monetariamente alcanza 10 mil 700 millones de pesos anuales. Debido a esto, comenzaron a hacer análisis de miel rigurosos, pero al mismo tiempo costosos, asunto que recae en el bolsillo del productor; las empresas exportadoras pagan los análisis de miel y eso hace que los precios caigan a cifras “ridículas” para el proveedor. El año pasado el precio llegó hasta 18 pesos, cuando en 2018 se vendió en 40 pesos.

“Es en parte efecto de la miel adulterada (…) Es lamentable que la miel haya llegado a precios irrisorios y este año que casi no hubo también haya precios bajos. Además de todos estos problemas está la pandemia, ha sido un gran golpe para el sector productivo por la reducción en la movilidad de la gente”, señaló Parra Canto.

Apuntó que todo ello obliga a México y a la apicultura de la península a hacer cambios importantes, destacando que de la producción en Quintana Roo y Yucatán, casi 60 por ciento es exportado.

“Es una oportunidad que tenemos como productores para dar a conocer nuestros productos, la miel de la península tiene muchas propiedades nutrimentales (…) solo salen las mejores mieles, si nuestros consumidores aumentaran no necesitaríamos exportar, y podríamos sostener costos sin tantos gastos y se quedaría el bienestar en la región”, acotó.

Agregó que en otros países se usa la renta de colmenas y añadió el valor de la polinización, que en Estados Unidos alcanza hasta nueve millones de dólares anuales, por lo que al no haber movilización se registraron pérdidas, pero en México no existen datos sobre esto.

Señaló que la apicultura debe ser un foco para la recuperación económica puesto que incluso puede ser un ingrediente importante para atender la pandemia, por lo que recordó  que el punto central debe ser salvar al apicultor y brindar estímulos.  

“Si queremos salvar a las abejas debe fortalecerse el mercado local, a los apicultores, porque no son solo los que cuidan a las abejas, sino la vegetación, las flores que dan el néctar, si las queremos salvar debemos fortalecer a nuestros productores”, dijo.

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Fuente: La Jornada Maya.

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