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Hago zapatos para tu caballo

¿Herradura, amuleto de buena suerte? Para don Miguel sí, de eso vive

A 20 minutos de Mérida está el municipio de Tixpéhual, ahí encontramos al Ingeniero Agrónomo Miguel Pech quien se dedica a fabricar herraduras, tradición que se resiste al olvido. Es una actividad que debemos reconocer, ya no es tan fácil encontrar herradores artesanales, ahora es más accesible comprarlas y solicitar incluso la marca preferida. Miguel Pech creció en el campo, entre ganado, entre caballos y como hasta ahora, existía poca gente herradora, por lo que aprender, además de buen negocio, era una necesidad porque no se conseguían fácilmente. Mientras estudiaba, continuó como herrador y hoy, aunque es agrónomo, no ha parado su actividad.
Por: Jorge Alanis Zamorano

¿Por qué se dedica a la fabricación de las herraduras?
Pues es un estilo de vida, porque uno no sale del ámbito rural, del campo.

¿Qué sucede cuando se traslada a los ranchos? No siempre es el mismo caballo y reaccionan diferente.
Hemos trabajado en terrenos pedregosos y lodosos, donde nos pongan al animal, en ocasiones bajo el sol; nos han tocado desde caballos nobles hasta los que muerden o patean. Una vez estaba herrando a uno que me agarró del hombro, me mordió y me levantó. Los caballos tienen fuerza, te lastiman con facilidad. Cuando empecé con esto recuerdo que había que amarrarlos, se les metía en un cajón, ahora hay personas que se dedican a enseñarte a controlarlos por seguridad de uno mismo, ya no los amarramos.

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Aparte de dedicarse a fabricar las herraduras y ponérselas al caballo, también los doma ¿Cómo nace esta actividad y dónde la aprende?
A raíz que iniciamos nos topábamos con animales que eran muy difíciles, a diario había que buscar cómo herrarlos, entonces empezamos a platicar con los amigos y llegó el día que fuimos con don Polo Molina a ver cómo maneja a los caballos, a base de constancia aprendimos muchas cosas que hoy se refleja en buenos resultados: caballos que eran muy difíciles de herrar ahora se dejan sin problemas, ya no se maltrata al animal y nosotros trabajamos con más seguridad.

Cuando el dueño de un caballo ve que sabe manejarlo ¿lo contratan para corregir al animal?
Sí, después de que convives con esas personas, te solicitan trabajar sus caballos.

¿Cuál ha sido su experiencia más satisfactoria en esta actividad?
Son muchas, pero unas de las mejores son cuando me encuentro con caballos que no se dejan herrar por que los lastimaron al meterles mal el clavo, por lo que patean y muerden. Cuando trabajo con ellos y después de dos o tres herradas el animal se relaja, sabe que no hay maldad, que no hay agresión. Un caballo agresivo y molesto es muy peligroso.

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¿Qué tan solicitada es la herradura artesanal?
Aquí en el ambiente rural es muy bien aceptada, le llaman herradura tradicional o lisa. Las de marca se conocen como herraduras caladas porque llevan un canal que guardan el clavo completamente, pero aquí en Yucatán hay mucha piedra lisa por las cuales el caballo corre el riesgo de caerse al resbalar. Las que fabrico tienen los clavos asomados y hasta cierto punto sirven como ramplones que evitan que el caballo no resbale tan fácil, por eso es que a la gente le gusta esta herradura.

¿Qué precio tienen sus herraduras?
Son más baratas, cuesta $100 el juego de cuatro, las traseras son un poco más ovaladas, colocarlas cuesta $250, sin embargo hay que ver las condiciones de la herradura porque no siempre se cambian, se pueden limpiar, sustituir los clavos y colocar de nuevo, depende de las condiciones en las que estén. Duran aproximadamente cinco meses.

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