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Hoy la tierra sí vale

A principios del Siglo XX hubo grandes y profundas transformaciones en el campo, paralelas a rebeliones y revueltas de variada intensidad y trascendencia social y que nuestra historia la denomina Revolución Mexicana, que entre una de sus principales causas fue el descontento de los campesinos por el despojo de sus tierras. Esta lucha a fuego y sangre buscaba la conservación, la reconquista o el reparto de la tierra en beneficio de las masas campesinas e indígenas. Ahora ya instalados en el Siglo XXI, la justicia social aún no les llega, para muchos mexicanos la pobreza es sinónimo de campo, indígenas y campesinos.
Sin embargo, ya hay nuevas reglas legales que permiten a los ejidatarios asociarse, o si lo consideran necesario vender, eso sí a mejores precios. Esperan que ahora mejore su calidad de vida y producción. Uno de los propósitos de la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu) es dar certeza jurídica a los núcleos agrarios para su desarrollo. Al respecto platicamos con su titular, Jorge Carlos Ramírez Marín:

Recién recibió la presea al Agrarismo Mexicano “Andrés Molina Enríquez”. ¿Qué contribuciones ha hecho la Sedatu para recibir este reconocimiento?
Sin lugar a dudas este premio es para las dos personas que más defendieron la propiedad social, que demostraron que es posible generar riqueza en el campo sin quitarle la tierra a sus propietarios, que desmintieron que la reforma energética iba a “incendiar el campo mexicano.” Hoy con esta reforma, cientos de empresas extranjeras y mexicanas están buscando hacer contacto con los ejidos para explotar la riqueza del subsuelo pero ahora también le va a pertenecer a sus legítimos dueños en una proporción, o sea, disfrutarán de los beneficios que generen la superficie y el subsuelo de sus tierras. Esas dos personas son el presidente Enrique Peña Nieto y el secretario de Hacienda, Luis Videgaray. Se instruyó que habría reformas pero con la determinación de respetar al ejido. Es obligatorio que haya participaciones transparentes, contratos bien hechos, ya no más contratos irregulares y amañados y para eso está precisamente la Sedatu.

Aquí en Yucatán los que extraen material pétreo tampoco contribuyen o contribuyen muy poco en resarcir el daño que ocasionan.
Es increíble lo barato que es comprar un banco de material cuando se trata de propiedad ejidal. Lo que pasa es que este proceso de extracción no es minería pero tiene esa misma catalogación y algunos materiales pétreos que se sacan de Yucatán son muy apreciados en el extranjero y generan ingresos muy altos, como la cantera rosa o la blanca y la llamada conchuela. Aclaro que en el caso de Yucatán la mayoría de los empresarios hicieron todos los trámites y ya son dueños de estas superficies.

¿Y sobre las concesiones mineras?
En este caso tú puedes denunciar un yacimiento en cualquier parte del país, luego a tratar que te den el permiso para sacar lo que ya denunciaste. Un ejemplo, el 40% del territorio de Chiapas está denunciado como minero, sin embargo, no hay todavía permisos explotación porque están en tierras ejidales. Esto se subsana con contratos muy claros pero ahora también hay que acudir a la Sedatu para informar del contrato que se pretende llevar con el ejido. Esto es positivo ya que con ello la Secretaría tendrá más control, información y la intervención oportuna para evitar conflictos entre los ejidatarios y los que pretenden explotar los yacimientos.

Y que el legítimo dueño reciba realmente lo que merece.
Así es. Hoy hay contratos que pagan la extracción del material ferroso, con un altísimo valor, con balones, uniformes y si va bien con la construcción de aulas o una cancha deportiva. Totalmente irregular cuando lo correcto es pagar un porcentaje en pesos sobre lo que se está ganando y además, por supuesto, el compromiso de la remediación del terreno.

Los números siguen siendo alarmantes en términos de la pobreza. Lamentablemente para muchos mexicanos pobreza y campo son sinónimos. ¿Cómo bajar la pobreza entre los ejidatarios dedicados a las actividades agropecuarias?
Creo que un tema muy importante es cómo lo abordas. Hay que enseñarle a nuestra gente que su tierra vale. Lo primero que hizo el Presidente con estas reformas, es darle mucho más valor a la tierra. No queremos tutelar miserias, lo que queremos es formar empresarios, un cambio cultural y para eso estamos realizando cursos con la Universidad de Chicago, la Universidad Panamericana para que estos dueños de la tierra estén a la altura de cualquier negociador o cuando menos sepan lo que le está diciendo el que los representa.

En muchos casos sucede que el ejidatario vende su tierra y termina siendo el jardinero o el chapeador de la tierra que antes poseía.
Le compran miles de hectáreas y le pagan con una camioneta. Hay líderes que quieren seguir viendo al ejidatario así de pobre, para que lo lleve y lo traiga cuando necesite hacer una manifestación. Si queremos darle poder y fuerza a sus capacidades y reconocer que ellos son los dueños de la tierra, entonces empezaremos a cambiar las cosas y para eso ya hay una ley que garantiza que tienen derecho a una parte de las utilidades, o sea, son socios a partes iguales.

Agradecemos a Carlos Ramírez Marín, quien elogia a Rural MX, la considera una publicación única en su tipo y que presenta de manera positiva aquello que sí se puede hacer por el campo.

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