La huerta en la capital

 

Por Jorge Alanis

En Mérida, la capital de Yucatán, existen puertos del campo, donde llegan los embarques de trabajo, de sueños y esfuerzos. En estos centros de redistribución natural nadie organiza para dónde llegarán al finalizar el día o el acomodo.

La Casa del Pueblo enclavada en la “zona vieja” de Mérida y lo expongo así por su tradición y todo lo que le rodea. Ahí en esa casa llegan en las primeras horas de la madrugada los productores, esperando turno para comercializar sus frutos.

Por ejemplo, desde Akil, unos de tantos productores son Daniel Quetz Chan y su esposa Norma Cruz Vázquez, llegan los sábados, lunes y jueves a vender. Familia joven conformada por tres hijos de 13, 9 y 5 años quienes con las enseñanzas de su padre están aprendiendo los trabajos del campo. Esta familia, como muchas otras labran el suelo, lo cultivan y cosechan el resultado. Comienzan muy temprano en el campo para recolectar sus productos, mismos que son los que embarcan para ir a la ciudad no sin antes separar lo que ellos llaman “lo bueno y el resto”. Este segundo se lo dan a sus borregos, cerdos y gallinas. Con aproximadamente 3.5 toneladas de peso, con diferentes productos, salen de su pueblo a las 10 de la noche para llegar 1:30 de la madrugada terminando su labor 7 u 8 de la mañana y regresar a su hogar. Con ellos puedes encontrar la garantía de que en tus manos tendrás el resultado directo de quienes sembraron y cosecharon alimentos.

Por último, nos comentó que la mayor parte de quienes convergen ahí son los mismos productores, por lo que es un buen lugar para conocerlos y enrolarte a un mundo paralelo, pero sobre todo conocer los rostros de quienes nos alimentan.

Fotografías Jorge Alanis Zamorano

 

 

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