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Las cabañuelas, valiosa herencia maya

Por Iris Ceballos

La certeza de su pronóstico supera el 70%, aseguran

El registro del Xok k’iin o cabañuelas sigue siendo una herramienta útil para la vida y particularmente para las personas que se dedican a la milpa, al conocer cómo serán los ciclos de lluvias, sequía y humedad por ejemplo, pronósticos que bajo esta metodología maya alcanzan una certeza mayor al 70%.

Así lo manifiesta Bernardo Caamal Itzá, comunicador maya y agrónomo, quien desde hace 16 años es parte de un colectivo que se dedica a observar, registrar y analizar el Xok k’iin, nombre maya con el que se conoce a las cabañuelas.

Él asegura que puede afirmar con contundencia que todos aquellos que han dicho estos conocimientos no son funcionales por el cambio climático están equivocados, pues los resultados de 16 años de observación dicen lo contrario.

Según explica, el colectivo del que forma parte, integrado por mayahablantes de diversas edades de la península de Yucatán, entre los que hay campesinos, estudiantes y profesionales, han colaborado en el desarrollo de una metodología o sistema de observación como lo hacían los abuelos mayas.

Han encontrado distintas formas en que los ancestros mayas aplicaban esta metodología basada en la observación, el registro y análisis de los datos, a fin de sistematizar si las cabañuelas son funcionales o no, algo que no hacen quienes dicen no funciona, opina.

Luego señala que han hecho un comparativo de los datos obtenidos a lo largo de los 16 años que llevan haciendo el registro, y de cómo fue el comportamiento climático pronosticado acorde al Xok k’iin.

Con base en ello, pueden afirmar que hay una coincidencia en los pronósticos de poco más del 70%.

Mezcla de saberes

Caamal Itzá apunta que el Xok k’iin significa en maya “el arte de leer la vida”, un concepto elevado que va más allá de los pronósticos de si lloverá o no, pues tiene que ver con el sistema de vida e incluso con el pronóstico de los sueños.

Él recuerda que las cabañuelas son una herramienta de miles de años, cuyo concepto como tal fue traído por los españoles durante la Conquista, aunque los mayas ya hacían sus observaciones, por lo que el resultado fue un sincretismo entre ambas metodologías, un conocimiento que han validado a lo largo de los años.

Ese conocimiento, resalta, es de gran importancia porque el gobierno mexicano no ha apoyado a los agricultores, de manera que la agricultura nacional descansa en antiguos conocimientos, como en este caso el Xok k’iin maya, en el cual se basan para realizar las siembras y saber cuándo trasplantar, por ejemplo.

Asimismo, puntualiza que el sistema del Xok k’iin se basa en varias etapas, siendo la primera el registro de las condiciones del clima del 1 al 12 de enero, que se asocian cada día con un mes del año, de manera que el día 1 corresponde a enero, el 2 a febrero, el 3 a marzo y así consecutivamente.

Del 13 al 24 de enero se realiza el mismo conteo, pero a la inversa; es decir, el día 13 corresponde a diciembre, el 14 a noviembre, el 15 a octubre, etcétera.

Después del 25 al 30 de diciembre se asocia cada día con un bimestre del año, de forma tal que el 25 de enero corresponde a enero y febrero, y así con los siguientes meses hasta llegar al 30.

Finalmente, el día 31, cada hora corresponde a un mes del año, de ida y a la inversa hasta completar las 24 horas.

Indicios naturales

El agrónomo señala que estas cuatro etapas son la forma correcta de hacer la observación; si no se hace alguna, no es una forma seria ni responsable de hacer el pronóstico.

Todo ese ciclo del mes de enero manifiesta que integra la primera fase, pues hay una segunda fase en la que se deben observar los bioindicadores de las plantas y animales, que son los indicadores de mediano plazo, y mediante esto se hace el ajuste de fechas de las posibles lluvias o sequía, entre otras cosas.

La mítica yuya o calandria es uno de los pájaros que se observa como bioindicador, refiere, pues de acuerdo con la forma en que hace su nido se puede saber si habrá sequía o lluvias.

Igual precisa que cuando el ave hace su nido alargado es sinónimo de sequía, si el nido es corto es un aviso de lluvias tempranas, de manera que esto aclara el término lluvioso que pudo haberse observado en enero, pues la yuya pone su nido entre marzo y abril.

Las siembras deben realizarse a mediados de junio, para entonces los milperos ya saben qué esperar.— IRIS CEBALLOS ALVARADO

Pronósticos La siembra en Yucatán

Bernardo Caamal Itzá explica más aspectos sobre el método de pronóstico del Xox k’iin.

En la naturaleza

El comunicado maya dice que hay una última fase de bioindicadores a corto plazo, que tiene un ajuste de menos de 48 horas, como puede ser el movimiento de las hormigas: si se ve que migran con sus crías de un lugar para otro, significa que se avecina una intensa lluvia de muchos días. Lo mismo sucede con los halos solares y lunares, que son señal de mucha humedad.

Dolor, una señal

Incluso las personas pueden tener indicadores de corto plazo, pues quienes han tenido una cirugía o fractura sienten dolor cuando se avecinan lluvias.

Lluvias y ciclones

El Xok k’iin de este 2020 indica que pronosticó el atraso de las lluvias, que cayeron entre agosto y noviembre en su mayoría, así como la fuerte actividad ciclónica.

A medias

El agrónomo reconoce que no se predijo el fenómeno de “Cristóbal”, al menos no completo, pues no se vio el movimiento ciclónico, sino únicamente lluvias. Lo que sí se predijo y ocurrió fue la sequía de mediados de junio y de julio, para luego reanudarse las lluvias a partir del 8 de agosto.

.-Con información de Diario de Yucatán

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