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Las selvas y el hambre

Se dice que una de cada 9 personas en el mundo padece hambre, la mayoría de ellas se encuentran en África y Asia, lugares en donde las selvas y bosques tendrían viabilidad y serían una opción para mejorar su situación.
Recientemente terminé un diplomado sobre seguridad alimentaria y los retos que enfrentará la humanidad en el siglo XXI sobre el tema, y una de las conclusiones, quizá la más increíble, es que el problema del hambre en el mundo es más un asunto de distribución que de producción. A esta misma idea se dirigen los resultados de un análisis científico de un foro paralelo al de las Naciones Unidas que trató sobre la relación de bosques y selvas con la alimentación y nutrición.
El informe publicado por la Unión Internacional de Organizaciones de Investigación Forestal, la mayor red de científicos forestales del mundo y divulgado por Europa Press, subraya la necesidad de que los grupos más vulnerables de la sociedad tengan acceso seguro a los alimentos de origen forestal.

Más de 60 científicos renombrados colaboraron en el documento denominado “Bosques, árboles y paisaje para la seguridad alimentaria y la nutrición. Un informe de evaluación global

Este informe nos recuerda el papel fundamental de los bosques y selvas en la construcción de la seguridad alimentaria, convincentemente argumenta los enfoques multifuncionales e integrados para re pensar los sistemas forestales y agrícolas, a la vez que pide un compromiso serio a  nivel comunitario para llevarla a cabo.
Con las calamidades del cambio climático, los sistemas de cultivo a gran escala se tornan vulnerables, no así la agricultura basada en árboles porque estos pueden adaptarse mucho más fácilmente a estos fenómenos, amén de que también juegan un papel importantísimo en la mitigación de esos cambios climáticos y tienen un papel clave para aliviar el hambre, mejorar la alimentación y controlar enfermedades tan perniciosas, por ejemplo, la diabetes.
Bhaskar Vira de la Universidad de Cambridge en el Reino Unido y Presidente del mencionado grupo de expertos forestales, sostiene que los bosques y selvas a menudo proporcionan seguridad en periodos de escases alimentaria  y que el estudio demuestra  cómo estos pueden complementar la producción agrícola y contribuir a los ingresos de poblaciones locales, sobre todo, en las regiones más vulnerables del mundo.
Sobre el estudio, me llamó la atención un ejemplo que puede aplicarse de manera local: en un apartado dice que los alimentos secos son ricos en vitaminas y proteínas y que se asocian bien con diversas dietas. Cita como ejemplo, el contenido de hierro de las semillas secas del algarrobo africano que tenemos extensamente en Yucatán y que en algunas partes del sureste mexicano, se usa como sombra o madre del cacao y del café.
Por otro lado, el estudio indica algo que los mexicanos sabemos y consumimos, dice que los insectos son una fuente barata de proteína, grasa, minerales y vitaminas y que un sub producto, la leña, es usado por 2400 millones de hogares para cocinar y mantenerse caliente en algunos casos. Dice que en la India y Nepal, hasta en hogares acomodados, el uso de la leña constituye una costumbre.
El informe sigue describiendo procesos que de sobra conocemos en Yucatán, dice que algunos árboles sirven para alimentar ganado y que son refugio para las abejas, insectos fundamentales para la polinización de los cultivos.

En fin, el estudio es de por sí muy interesante y toca puntos sensibles y fundamentales para todos aquellos que estamos interesados en el tema de la alimentación, por cierto, hoy por hoy, convirtiéndose en uno de los negocios más rentables del mundo.

Le propongo a usted una idea….si puede, produzca.

Alberto Banuet
ranchobuenavista@gmail.com

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