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Los niños del campo

Los niños del campo

Los menonitas son un gran ejemplo

Por José Luis Preciado

Mucho se ha reflexionado sobre lo que los niños debieran hacer con su tiempo libre. Se dice que la primera obligación es vivir su niñez, ir a la escuela, jugar y convivir con amigos de su edad, sin embargo, existe el dilema sobre qué hacer con la parte de ayuda que los padres reclaman en las labores campiranas y del hogar.
También se dice que un niño que apoya en las labores de los papás, se vuelve responsable, independiente, más seguro de sí mismo, disciplinado y ejerce un buen liderazgo, amén de que protegerá el patrimonio familiar evitando vender la tierra que es lo que ha estado ocurriendo cuando el anciano se queda solo.
En las comunidades menonitas existe un alto sentido de responsabilidad hacia los niños; los enseñan a distinguir las prioridades; van a la escuela, se divierten de manera sana los fines de semana y ayudan a sus padres en faenas del campo y del hogar; les enseñan que ellos serán los dueños de esa parcela, pero que tendrán que colaborar con la familia. Al final se logra ese efecto de responsabilidad que guardada la edad, será puntal en su vida futura.

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Los niños del campo

Los juegos infantiles

Los niños menonitas juegan con sus animales domésticos; un perro o un gato son sus compañeros de viaje, tienen juguetes y se divierten con sus amigos. Además en las faenas de la vida dan de comer a los animales, llevan alimentos a los trabajadores, recogen la leña, cortan el césped, apoyan a mamá en las actividades caseras y no descuidan su escuela. Por siempre he pensado que en la región menonita el tiempo se detuvo, allí los niños viven su vida en medio de la adaptabilidad, el conocimiento y respeto a sus mayores, esos juegos y esas travesuras eran nuestras hace más de 30 años en un país que perdió su ruralidad desde los años sesenta, cuando los campos comenzaron a vaciarse para ir a vivir a las ciudades. Hoy esa imagen de la portada es real, así viven los menonitas su niñez.

Las consecuencias de haber dejado solo al campo mexicano

Se dice que el campo mexicano se ha vuelto viejo y que la mano de obra que lo trabaja ya rebasa los cincuenta y sesenta años de edad, – los más jóvenes han preferido irse a los Estados Unidos o a la Riviera Maya y allí se emplean como albañiles o trabajadores de lo que sea-, mientras los más antiguos hacen lo que se puede por tratar de cultivar la tierra de sus ancestros.
Según las cifras, se eleva el porcentaje de productores (70%) de 46 a 75 años, que se han quedado solos a cultivar la tierra, los jóvenes ya no miran atractivo el trabajo rural. El problema no solo es que se vayan, también que se va la posibilidad de tecnificación del campo mismo.

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