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Memoria biocultural

Legado ancestral + ciencia

Debemos abrir la puerta al pasado, integrarlo al presente y visualizar un mejor futuro en la agricultura, así nos lo explicó Geider Puc, quien encontramos en la VI Feria de la Agrodiversidad, celebrada en las instalaciones de la UADY. Nos explicó que su fórmula es sencilla, no necesita desgastarse él ni los suyos con discursos envolventes, discrepantes y fuera de lugar. Geider está en la práctica, en el camino, en su realidad. Orgulloso de quien es, valora de dónde viene, lo engrandece y lo trae consigo. “Creo que no necesitamos que vengan de fuera y muestren ‘la fórmula mágica’. ¿Por qué? ¡Sencillo! Porque no están aquí”.

Geider Puc estudia agroecología y también es productor en Oncán (sub comisaría del municipio de Mérida). Fusiona el conocimiento tradicional con el adquirido en su casa de estudios.

“Soy de familia campesina dedicada a la producción de la tierra. Entré a la carrera para estudiar un poco más acerca del conocimiento científico. Como campesinos entendemos que las plantas requieren vitaminas, a lo que mi gente le dice ‘el alimento para la planta’, sin embargo, no saben cuáles son esas vitaminas que requieren. Ahora entendemos que necesitan nitrógeno, fósforo y potasio. Vengo a la escuela para adquirir todo este conocimiento y llevárselos para que también puedan entender estos conceptos, que les pertenezca y que con el tiempo las expectativas hacia el campo sean mejor. Incorporar composta, residuos orgánicos dentro de la milpa y obtener una cosecha mejorada, eso es lo que se busca. En síntesis, es fusionar el conocimiento heredado de generación en generación -denominado memoria biocultural- con el conocimiento actual y lograr que el campesino lo haga suyo”.

IMG-20170515-WA0018Geider nos dice que han sido positivos los cambios que ha tenido a partir de sus estudios, ensamblar lo ancestral con lo actual. “Yo como campesino he sufrido grandes pérdidas por sequías prolongadas, entonces es cuando te das cuenta de la perspectiva que tiene un campesino en dejar árboles, que son fundamentales, pero a la vez, que no siga con el sistema rosa, tumba y quema que es el que se practica en Yucatán. Es entender qué necesitas sembrar, tener árboles frutales que te darán alimento y cultivar debajo. He llorado por las pérdidas que he tenido al sembrar, dependo de ello, si no cosecho no vivo, no puedo estudiar, por eso ensamblo estas piezas importantes: científica y ancestral. Al principio mi gente se cerró, pero se fueron dando cuenta que lo que hacía funcionaba, entonces se acercaron y me preguntaron, fusionamos información y ahora es de ellos. Lo que falta es que se amplíe más todo esto, que más gente se sume a este tipo de agricultura porque no se lastima el suelo, no se dañan a las plantas; todo se va generando de manera natural como se hacía hace mucho tiempo. Es verdad, tarda un poco más, pero puedes consumirlo sin preocupaciones, es alimento más sano”.

IMAG2573Queda entonces la pregunta estimado lector ¿A la inversa, los del conocimiento científico podrán involucrase con el ancestral? Los productores que manejan la ciencia ¿podrán aprender de la memoria biocultural que pueden obtener de nuestra gente campesina? En espera de que el mensaje llegue, hay que hacerles saber que sí se puede revertir el daño que seguimos ocasionando a la tierra, confiemos en nosotros para lograrlo, es egoísta no pensar en las futuras generaciones

Por Jorge Alanis Zamorano

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