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Menonitas de Santa Rosa

Nosotros tenemos caprichos, ellos prioridades

Haría falta mucho más tiempo entre los menonitas de Santa Rosa para conocerlos mejor, pero a simple vista salta su amor por el trabajo hacia la tierra, la conocen muy bien y saben qué darle y qué pedirle.
Santa Rosa es una pequeña comunidad agrícola de aproximadamente sesenta familias, se ubica en el municipio de Bolonchén de Rejón, en la ruta del Camino Real de Mérida a Campeche, no hace falta desviarse de la carretera, sólo hay que bajarse y perderse entre los verdes campos de maíz, soya, sorgo, chile habanero, tomate y demás hortalizas. Allí está el centro de la producción peninsular, resulta increíble que tan pocos produzcan tanto y con la mayor eficiencia, juntos formaron la «Sociedad de Producción Rural de Los Chenes» con unas cinco mil hectáreas disponibles.

Internet y vehículos

Santa Rosa, -a diferencia de otras comunidades menonitas que decidieron quedarse en otra época-, es una comunidad de lo más moderno y funcional; de entrada tienen conexión permanente de internet y siguen paso a paso a la Bolsa de Futuros de Chicago (CBOT), allí se cotizan todos los granos y productos agrícolas del mundo, así saben qué cultivar, cómo, cuándo y a cuánto vender. Por esa razón tienen silos de enorme capacidad para almacenar miles y miles de toneladas de grano. De hecho esperan cosechar en este periodo unas ocho o diez mil toneladas, aunque admiten que por esa región las lluvias se atrasaron, toda la zona es de temporal, aunque algunos ya cuentan con pivote de riego.

Las prioridades

Mientras nosotros tenemos caprichos, ellos tienen prioridades: salud, familia, religión y trabajo, todas al mismo nivel y con similar importancia le dedican tiempo y reflexión. Viven de la manera más cómoda, comen sanamente y descansan en enormes y ventilada casonas -la mayor parte con aire acondicionado- rodeadas de hermosos y bien cuidados jardines. Allí cada cosa tiene su lugar; la gente, los animales, tractores, podadoras, cosechadoras, trilladoras y demás implementos agrícolas, amén de sus vehículos que sirven para sus diligencias personales o viajes al doctor o negocios en Mérida o Campeche. No existen mayores distracciones, por ello toda la energía la dedican al cultivo de la tierra y así elevan su trabajo al mayor nivel agroindustrial y no como el de subsistencia que tienen la mayor parte de los campesinos del sur de Yucatán.
Todos los proyectos pasan por el consenso de todos o al menos la opinión y consejos, para ello tienen una muy bien organizada cooperativa, manejada por Cornelio Ferh, que consigue los menores precios del mercado comprando al mayoreo todos sus productos e implementos, incluso hasta allá van sus proveedores.
MenoPlaticando con Heinrich Sawatzky, Franz Fehr Loewen y Cornelio Ferh, nos aclaran que ellos no son ganaderos, que las tierras de Santa Rosa son exclusivamente para el cultivo, mismo que van rotando de acuerdo a la oferta y demanda de los productos, aunque cabría destacar que casi todos diversifican sus cultivos, maíz primero que nada y luego trigo, sorgo, soya y demás. Franz, fanático de la marca John Deere, sonriendo comentaba que cultivar maíz es de lo más sencillo, que el reto es ir más allá del maíz y arriesgar en otros cultivos más complicados, pero con mejores precios en el mercado.
Santa Rosa es un pequeño ejemplo local de lo que es en los Estados Unidos, el llamado Cinturón del maíz o Corn Belt en inglés, es una región del Medio Oeste de Estados Unidos, allí donde se cultiva el 40% de los alimentos agrícolas del mundo y abarca los estados norteamericanos de Iowa, Nebraska, Illinois y Minnesota.

Fundadores de Santa Rosa, un camino a la prosperidad.

Con la participación de 7 familias, se fundó en el mes de marzo del 2000, la colonia menonita Santa Rosa, en el municipio de Hopelchén, Campeche, con la adquisición inicial de 1,150 hectáreas. Tierras consideradas como acahual, a las que hubo que poner en condiciones para el desarrollo de actividades agrícolas. Hasta allí llegaron Franz Fehr, Heinrich Zawatzky, Jacobo Wiebe, Jacobo Fehr, Guillermo Voth, Heinrich Doerksen, David Zacharias, quienes atrajeron la mirada de otras familias que al igual que los fundadores profesan su religiosidad con los mayor apertura, en comparación a otras comunidades menonitas, lo que permitió la integración de maquinaria y equipo con cierto avance tecnológico, con el uso de llantas de caucho y equipos de transporte como camionetas y camiones, así como maquinaria e implementos agrícolas. De igual manera la instalación de una red de luz eléctrica y de agua para consumo humano. Decisiones que permitieron avanzar con mayor rapidez en su objetivo de establecerse.
Posteriormente se integraron 40 familias y al tiempo se adquirieron 3,850 hectáreas adicionales a las 1,150 hectáreas iniciales, de las cuales 3,000 son superficie aptas para las actividades agrícolas y las restantes 2,000 hectáreas se consideran no aptas para la agricultura (a escala y mecanizada).
En el año 2005 obtuvieron el apoyo subsidiario de un organismo gubernamental para la construcción de un área de manejo después de la cosecha: silos con báscula y secadoras, actualmente con una capacidad instalada de 9,000 toneladas.
Ya en el 2011 obtuvieron una primera línea de crédito, que a la postre le ha apoyado en su franco crecimiento, por la seguridad en el retorno y del fortalecimiento, cada vez mayor de la estructura financiera de las empresas de la comunidad. Como resultado de recibir liquidez financiera, la comunidad, a través de la cooperativa, ha podido realizar economías de escala. Se demostró en este caso que “juntos para comprar como juntos para vender genera un capital social fuerte e importante actor en la cadena productiva”. Y después de cuatro años se ha desarrollado una cultura de evaluación de los ciclos productivos y al tiempo de planeación de los siguientes. Los apoyos crediticios han sido un medio de desarrollo y no una carga para la comunidad.
Otro gran apoyo ha sido el de Mundo Rural, que ha sabido transmitir el conocimiento organizacional que les permite modernizar instalaciones y procesos. Mundo Rural ha sido un confiable aliado de los menonitas de Santa Rosa y de otras comunidades que vienen llegando a Campeche.

Vienen más a Campeche y otros se van a Rusia

Chihuahua se ha vuelto violento, ante este problema, se dice que un gran grupo de menonitas viene a la zona de Escárcega, ya han comprado más de dos mil hectáreas. Otro grupo de menonitas, tras haber sido invitados por las autoridades de la República de Tartaristán, podrían regresar a Rusia, luego de casi un siglo de haberse establecido en México. Las causas de este posible éxodo son por el acoso de bandas criminales, las disputas con productores mexicanos y las sequías continuas y prolongadas. En 2012, unos 1,500 menonitas migraron a Canadá, aunque también a Campeche debido a las duras condiciones de vida que estuvieron padeciendo en Durango.

Meno8Al estar ahí parados, nuestros ojos estaban envueltos y perdidos en un permanente verde de esos campos, e internamente preguntándonos: ¿Por qué nosotros los campesinos mexicanos no podemos hacer esto? Los menonitas son modestos y sencillos, pero al mismo tiempo celosos de sus logros y prefieren no mostrar lo que para nosotros es una maravilla de asociación, trabajo, disciplina y esfuerzo.

Por José Luis Preciado

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