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Mujeres de Tixcuytún y Texán de Cámara

Mujeres de Tixcuytún y Texán de Cámara
Sonrientes encaran el trabajo
Por Jorge Alanis Zamorano

Eres mujer y tus obligaciones son las tareas del hogar! Así las educan, es la tradición. Después de cumplir como amas de casa, esposas y madres, ahora también se ocupan de sus huertos de traspatio aprovechando los programas del Ayuntamiento de Mérida. Su producción les da más soltura económica y su entusiasmo contagia a su familia que las apoya atenuando la carga de sus deberes.

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Nelly, Evelia, Norma y Miriam de Tixcuytún; Mireya Marbella, Regina, More y Gaby de Texán de Cámara, ahora saben que organizarse es el primer paso para comenzar y aunque ya sabían sembrar, los técnicos de los programas las llevan de la mano y enseñan cuestiones que no tan fácil se conocen; en su momento, sólo esperaban lograr algo para complementar sus alimentos ya que se trata de huertos de traspatio. Así me lo expusieron brevemente las mujeres de Tixcuytún antes de entrar a cabina de radioyucatanfm.com. Sonrientes y orgullosas llegaron con una caja de cartón, en su interior estaban sus logros: cebollín, tomate rojo y un frasco con salsa que ellas hacen. Nos presentamos y comenzó el vaivén de sonrisas, incluso me atrevo asegurar que algunas de ellas todavía no se la creen, estan aún en ese proceso de adaptación a una nueva realidad.
¡Mil trescientos kilos de tomate logramos y no sabemos qué hacer! Las observé un tanto pasmado, el asombro me ganó y es que en realidad sabemos todo lo que podemos realizar cuando queremos pero ¿En huertos de traspatio? ¿En eras de seis metros? Les dije; ¡cuéntenme qué está sucediendo con ustedes en Tixcuytún! Sonrieron y pasamos a la cabina:
“Te olvidas de las penas porque estás ocupada en querer producir”
Doña Nelly dice:
“Creo que es una gran fortuna la que tenemos porque aparte de que comemos bien y sano, todo lo que vendemos es orgánico, nuestras familias se benefician en lo económico al traer más dinero a casa”.

Doña Evelia: ¿Qué significa para usted el antes y el después?
Antes sólo me ocupaba de los quehaceres de la casa, no sabía que podía trabajar para tener un poco más. Nos organizamos, estábamos animadas, pero todo fue mejor a lo esperado cuando vimos la cosecha y los pollos que crecieron muy bonitos lo que nos permitió ganar algo de dinero. Te olvidas de las penas porque estás ocupada en querer producir. No nos preocupamos, nos ocupamos en eso, en el trabajo.
“Tengo que enorgullecerme del producto que estamos logrando porque no fue fácil”
Doña Norma: Usted tenía otra actividad antes ¿cómo asume su familia este cambio?
Lo tomaron como un cambio para mejorar la situación en casa y todos se han involucrado: mi hermana y mi esposo apoyan más todavía. De 24 personas 14 sembramos tomate y el resto saca chile habanero. También nos enseñaron ahumar el pollo y eso le da más valor.
Doña Miriam: ¿En dónde venden su producto?
En la Universidad Marista nos invitaron y llevamos los tomates; cada quien vamos viendo donde los colocamos, les vendemos a nuestros familiares quienes tienen un pequeño negocio y nos compran hasta 10 kilos de tomate. No fue fácil, ahora es un gusto para mi esposo y mi hija de 6 años quienes se involucran.

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Les entusiasma ser productoras, emprendedoras, hacer negocio. Antes sólo les daban las semillas y se iban, ahora el apoyo es integral, las acompañan, las guían, les enseñan a trabajar sin químicos. Están orgullosas de su producción.

Una comisaria en Texán de Cámara
Por primera vez en su historia una mujer, Mireya Marbella, está al frente de esta comisaría meridana. Ella se da a la tarea de buscar opciones para encaminar a las mujeres, sin olvidar claro, a los hombres que en consecuencia se involucran en el progreso que se genera poco a poco.

Doña Regina con una sonrisa aclara y recalca:
“Estoy haciendo lo que me gusta hacer. Siembro cilantro, chiles… y en mi tiendita vendo lo que cosecho”.
Doña More nos comparte en sus palabras:
“…no me había visto así y no sólo me dedico a esto, también engordo pollos y tengo gallinas ponedoras, desde mi abuela aprendí y me gustó…”
Doña Gaby orgullosa nos compartió:
“Junto con mi madre me dedico a vender comida y con la siembra de lechuga, cilantro, rábano, chile, cebollina, además de los pollos que engordo, me ahorro un dinerito y tengo más ganancias”.
“…para qué gasto dinero en lechuga si tengo donde sembrarla…”
A todas ellas y muchas más que se atrevieron, de pronto su universo familiar cambió y para bien, los esposos intervienen gustosos en las labores y sueños de sus mujeres. El campo que las ve crecer les otorga finalmente el fruto de su atrevimiento, de su trabajo, su esfuerzo. El campo las recibe con beneplácito y ellas felices se entregan también para ver nacer una y otra vez sus frutos y recompensas.

¡Bien! ¡Qué gusto! Que se sumen más, pues las necesitamos y muchas gracias por enseñarnos a ser productivos.

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