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Pierden en Celestún 10 mil toneladas de sal por inundaciones

Salineros piden a las autoridades pipas y bombas para desaguar las charcas, ellos ofrecen la mano de obra.

Por Abraham Bote, la Jornada Maya.

José Novelo Chac siente tristeza, frustración e impotencia, todo al mismo tiempo, pues ve cómo la naturaleza, el agua, se ha llevado meses de trabajo. Su voz se entrecorta al relatar su testimonio. Las recientes lluvias ocasionaron que perdiera mil toneladas de sal que había cosechado hace unos meses para vender.

Por las inundaciones que dejó a su  paso la tormenta Gamma y el huracán Delta, pescadores de Celestún perdieron 10 mil toneladas de sal, lo que representa una pérdida de 10 millones de pesos, indicó Novelo Chac, secretario de la Federación de Cooperativas Pesqueras y Acuícolas y de Servicios Turísticos en Celestún.

El pescador indicó que la producción de sal es de suma importancia porque se extrae para vender en los meses críticos del puerto, cuando hay veda, pero al perder la cosecha se ven afectados más de 2 mil pescadores y sus familias, lamentó.

Pidió el apoyo de las autoridades estatales y municipales, con pipas, bombas para desaguar las charcas, arreglar los caminos y trincheras que fueron destruidos. Ellos pondrían la mano de obra. “Que miren a los salineros, esta actividad es una alternativa a la pesca, que nos ayuda”, indicó.

Novelo Chac explicó que por las lluvias que generaron estos fenómenos meteorológicos el agua creció un metro de altura y se llevó toda la sal que habían cosechado durante los meses de abril y mayo, en sus montaderos, lo que afectó a varias cooperativas del puerto.

Calculó que se perdieron más de 10 mil toneladas de sal, cada una de las cuales venden en un promedio de mil pesos. Sus principales clientes son: fábricas de hielo, pescadores que la usan como carnada, y ganaderos que la utilizan como alimentos para toros; se distribuye en el municipio Progreso, y en los estados Campeche y Tabasco.

De acuerdo con el entrevistado, normalmente para estos meses la sal ya la han vendido, pero por la pandemia del COVID-19 se atrasaron los procesos, no había demanda, y por eso se acumuló  y se fue quedando. “Ahora pegaron los huracanes y toda esa sal se nos fue”, indicó.

Esta sal, detalló, la sacan de las charcas, campos de cultivo, mediante un proceso artesanal, legado maya, que se ha transmitido por generaciones por los abuelos.

Este trabajo, subrayó, es alterno a la pesca, otra forma de ganar ingresos durante la “temporada mala”, de veda.

Dijo que es la primera vez que padecen una situación similar, ni con el huracán Isidoro, del 2002; en términos de agua estas tormentas rebasaron, comparó.

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