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Pura fibra Sisal, Don Fernando Ponce García detrás del resurgimiento

Por José Luis Preciado


En otras partes del mundo se le conoce como “sisal” a los productos que surgen de las fibras del henequén, esto se debe a que en todos los empaques que envolvían a las fibras y sus derivados aparecía el origen: Puerto de Sisal, Yucatán. La historia así lo registra, ¿quiénes somos nosotros para contradecirla?

Hoy, el mundo entero está inmiscuido en temas relacionados al cuidado del medio ambiente y tratando de ser lo más apegados a lo natural; nos reclaman el retorno del sisal, sin embargo, este es otro mercado con nuevas reglas y exigencias que solo Yucatán puede cumplir con la fibra que aquí se puede cultivar, más resistente, más larga y con un color insuperable, esas serían nuestras mayores ventajas; la desventaja, NO hay henequén.

Fernando Ponce Díaz y Don Fernando Ponce García

El llamado oro verde, ha vuelto a ser oro verde
No se trata de una recuperación nostálgica o un acto romántico, recuperar el henequén es un gran negocio, dijo convencido, Nerio Torres Arcila, encargado de que Sisal Tejidos Yucatán, sea el buque insignia que vuelva a zarpar del puerto cargado de fibras, alfombras, textiles y demás productos de henequén desde Yucatán.

Es un hecho que ese toque de orgullo, además de una fuerte dosis de capital, es lo que aporta el empresario Don Fernando Ponce García, quien mira más allá de la rentabilidad que puede proporcionar la inmediatez; va tras el legado y desde luego, por la recuperación de un símbolo que más adelante será un gran negocio.

Don Fernando Ponce animó a toda una nueva camada de emprendedores a entrar con fe al henequén, siendo conscientes de que tal encargo puede tomar al menos unos seis años, no obstante, Sisal Tejidos Yucatán tendría toda su producción vendida por anticipado, lo que emocionó a los pocos productores antiguos que aún vagaban por las oficinas federales solicitando apoyos que les permitiera no dejar morir el cultivo que le otorgó empleo y comida a miles de campesinos de la zona henequenera de Motul y los alrededores.

Hay que cambiar la mentalidad en la producción, humanizar la actividad, comentó Torres Arcila, cada kilo de la fibra se pagaba a nueve pesos y ahora ya rebasa los veinte pesos; cada hectárea produce 2.5 toneladas de fibras, así que hay negocio.

El henequén es cortado hasta tres veces por año y de cada planta se obtienen 24 hojas de un tamaño aproximado de 70 centímetros que es lo que más demanda el mercado internacional. Hoy, se importan fibras hacia Tanzania, Kenia y Brasil, agrega.

“Sembrando Vida” sembrará henequén
Por fin se pudo concretar que los apoyos de 4,500 pesos por hectárea pertenecientes al programa “Sembrando Vida” también se incluyan en el cultivo del henequén y será un gran aliciente para la siembra; Sisal Tejidos Yucatán les comprará toda su producción, además de brindar acompañamiento durante todo el proceso. Ya queda muy poca gente que sepa todos los secretos en el cultivo del agave.

Nerio Torres Arcila, encargado de Sisal Tejidos Yucatán

Caímos en la cuenta, han pasado treinta años
Aquella triste pero impostergable liquidación de Cordemex, se dio de la mano temblorosa de la entonces gobernadora Dulce María Sauri Riancho, suceso ocurrido en 1991. Era insostenible el subsidio a una actividad en decadencia, marcada por la corrupción y la llegada de fibras sintéticas al mercado internacional. El mayor esplendor de las fibras fue en 1890; Cordemex fue creada en 1961 y líquidada en 1991.

Grabé en la penca de un henequén
Del henequén se producen: tela plana, tela tubular, sacos, mecates, cuerdas, hilos, así como artesanías, bolsas, zapatos, tapetes, alfombras, hamacas, además de lijas para la industria automotriz, vivienda, abono, biogás y alimento para el ganado.

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