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Reclama sector agroalimentario por el abandono oficial en la crisis

A pesar de que el sector agroalimentario es fundamental en medio de la crisis sanitaria por la que atraviesa el país, el gobierno federal no ha instaurado un programa económico específico que ayude a continuar con las actividades, lamentan productores.

La crisis económica y el cierre de restaurantes y hoteles ante el confinamiento ya comienza a hacer mella en el sector, y de continuar sin apoyos, advirtió el Grupo Consultor de Mercados Agrícolas (GCMA), será un duro golpe para la economía del país.

Explicó que el sector primario genera 3.5 por ciento del producto interno bruto nacional y emplea a más de 6.7 millones de personas.

De acuerdo con especialistas, ante las medidas de confinamiento y parálisis de sectores, la producción y acceso a alimentos es una prioridad, por lo que el sector agrícola juega un papel fundamental.

Pese a que la actividad es catalogada como esencial ante la emergencia sanitaria en la que está el país, lo único que existe es una propuesta de la Comisión de Reforma Agraria del Senado para exhortar al gobierno federal a poner en marcha un plan emergente para que, ante la pandemia por covid-19, se apoye al sector agropecuario.

Carlos Bautista, especialista en comercio de la Universidad La Salle, enfatizó que el problema económico es mundial, lo que ha provocado que las exportaciones de algunos productos agropecuarios disminuya. Eso provoca que los productores intenten vender aquí, lo que genera sobreoferta.

Explicó que en este sector la mayoría de los productores son personas físicas, no empresas, por lo que al bajar sus ventas, no tienen ingresos suficientes para salarios e impuestos; en este escenario es indispensable que el gobierno intervenga con apoyos fiscales, de lo contrario entran en el dilema de pagar a sus trabajadores o al fisco.

Un ejemplo de la baja demanda, señaló GCMA, está en la producción de carne, pues las empresas productoras han tenido que ajustar su programa de sacrificio debido a un menor consumo, lo que afecta a sus proveedores, que son empresas aún más pequeñas.

La crisis ha generado 370 mil personas desempleadas y se espera que dicho número se incremente. El efecto será que las personas disminuirán el consumo de cierto tipo de alimentos o lo compensarán con sustitutos de menor precio, por ejemplo, consumir más proteínas vegetales sobre cárnicos, destacó.

Otro problema del campo, señaló el académico de La Salle, es la inseguridad, dado que ante el aumento del desempleo también se han elevado los robos al autotransporte de carga, entre ellos el de mercancías agropecuarias.

Eso afecta al productor, al no vender, y al consumidor, porque los productos agropecuarios han escaseado y suben de precio, por ejemplo, el jitomate, dijo.

Para el catedrático urge un plan del gobierno, en donde estén incluidos créditos específicos al campo, apoyo en la compra de fertilizantes y de equipo, y un programa social, dado que los trabajadores del campo carecen de seguridad social, y en caso de enfermar de Covid-19 no tendrán cómo atenderse.

 

 

Fuente: La Jornada.

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