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Salvada por los caballos

Montar es pasión, montar es salud

Por José Luis Preciado

“Quiero vivir en un rancho y montar todos los días a caballo” me confesó la Psic. Leonor Helena Jorge Macari, sus ojos se humedecían ante los recuerdos de sus antepasados, su abuelo don Juan Macari Canán -no requiere presentación- le enseñó a querer la vida rural, a sentirse orgullosa de su gente y de sus faenas, don Juan y Tizimín fueron el epicentro de ese romance perpetuo con los animales y el rancho, particularmente con los caballos. Otro gen ranchero es del bisabuelo Juan Macari Tayún, la historia de este personaje va muy ligado a grandes emprendimientos como fundar el ingenio La Joya en Campeche, él trajo el primer ganado cebú a México fletando un avión desde Brasil para ello, esos eran tiempos del presidente Miguel Alemán, allí hay mucha historia que abordaremos en otra edición de Rural MX. A “Pule”, como le dicen sus amigos, le sobran motivos para no bajarse de un caballo y extrañar como nadie el rancho, cuenta que tenía 13 años cuando le regalaron su primer caballo, “se llamaba Golondrino, desde ese flechazo nunca dejé mi relación con ellos, ahora tengo muchos planes, quiero que sean una constante en mi vida, irme al campo a hacer sesiones de aprendizaje asistido con caballos en semi libertad”.

¿Cuál sería la aportación desde el aprendizaje asistido con caballos?

Ser facilitadora de ese conocimiento, ayudar a que el caballo nos muestre quiénes somos, qué te afecta y cómo irlo resolviendo. Son animales muy sensibles y entienden si existe depresión, ansiedad, nos funciona a todos: niños, adolescentes, adultos. A los caballos no solo se les monta, también se les acaricia, se les baña, se les cepilla, nos acompañan y muestran sensibilidad ante nuestras carencias o debilidades. Considero que es mucho mejor la relación con el caballo en piso que montado.

¿A Leonor Jorge, a “Pule”, qué le ha dado el caballo?

Mira que le preguntas a una psicóloga, el caballo me ha dado conocimiento de mí misma, seguridad, me vuelve a mi centro, me hace ver el orden de las prioridades en la vida, me da mucha paz tan solo con mirarlo a los ojos, platico con él, lo baño. Recuerdo mucho una vez que de la nada me puse a llorar, de pronto sentí que el caballo me estaba viendo fijamente con una mirada noble, como que me entendía plenamente, sentía mi tristeza, poco a poco me fui llenando de paz y tranquilidad, nunca olvidaré ese episodio. Hay mucho de magia en la mirada de un caballo.

¿Tú te salvas o ellos te salvan?

Creo que es doble propósito, salvarnos mutuamente. Recuerdo a Karisma, una yegua que iba a ser sacrificada, estaba muy flaca, muy lastimada, así que me hice cargo de ella en todos sentidos, veterinario, curación, compañía, darle de comer… hoy esa yegua es una belleza llena de agradecimiento conmigo. ¡Mírala, allá va caminando como si nada cuando el pronóstico era su muerte! Allí entendí que los caballos son como los perros de la calle, viven en perpetuo agradecimiento por su rescate, nunca olvidan a quien se sacrificó por ellos, saben que te deben algo, les otorgaste una nueva oportunidad de vida y te lo muestran de la manera en que saben hacerlo, su mirada noble y pacificadora, ese es un Gracias. Cuando salvamos a Karisma, yo tenía problemas, vivía tiempos difíciles, venía muy seguido a atenderla, ella me escuchaba y aquietaba mis nervios. Allí entendí que nos salvamos mutuamente. Adoro esa yegua.

En la vida de Leonor Jorge, hay referentes sobre aprendizaje con equinos que se deben respetar y me comenta: “Tanja Netscher es una de las grandes maestras de esta especialidad; ella y su esposo Ricardo Samaniego han hecho escuela en su rancho El Calentano, en Juanacatlán, Jalisco, allí la manada de caballos vive en libertad, hay toda una serie de ‘revelaciones equinas’ que habrá que ir aprendiendo, mi sueño va en esa vía”.

Gracias a David Zaldívar López por las facilidades prestadas para este reportaje, desde hace unos 25 años, David tiene su rancho en el kilómetro 5.5 de la carretera Mérida-Motul, rancho Hermanos Zaldívar, allí hay una estancia para 25 o 30 caballos. Contrario a lo que se cree, mantener una pensión con todo y caballo es más económico de lo que se piensa, los beneficios en salud y bienestar por ir a montar y establecer una relación amigable con el animal están probados. De eso conversábamos cuando llegó el famoso médico veterinario Carlos Canto Castillo, quien cuenta con un par de hermosos caballos, él nos ayudó a terminar una botella de tequila y otra de vino tinto para celebrar nuestro cariño por la vida rural.

Gracias a Patricia Méndez Patrón, gran amiga de “Pule” quien dio fe del relato acaecido con la yegua Karisma.

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