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Selva maya, devorada por las llamas

Exigen apicultores un alto al vacío de autoridad

La Alianza Maya por las Abejas (Kaab Nalo’on), que une a 3 mil 500 familias de apicultores de la península de Yucatán, hizo un llamado urgente a las autoridades federales para que se hagan responsables de los incendios que están afectando a miles de hectáreas de selva en la región y a los modos de vida de la población campesina maya y a la población en general.

“¡La salud de la selva es importante e indispensable para la salud humana!”, manifestó la asociación a través de un comunicado.

Los miembros de Kaab Nalo’on solicitan que la Comisión Nacional Forestal (Conafor), la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) y la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) generen vínculos con sus contrapartes estatales y municipales, para atender los incendios forestales y todas las denuncias de deforestación y cambio de uso de suelo en la península.

También exigen la creación de protocolos de atención a alerta y denuncias más eficientes por parte de la Conafor y el 911; sanciones a los responsables de los incendios forestales y el cambio de uso de suelo, y priorizar dentro de sus agendas protocolos de defensa y protección de los bosques y selvas.

De acuerdo con datos del Comité Estatal de Prevención y Combate de Incendios Agropecuarios y Forestales, el pasado marzo se registraron 130 eventos de fuego en diversos puntos del estado y la mayoría fueron conatos consistentes en montículos de basura, orillas de carretera, terrenos baldíos y llantas, las cuales ocasionan humo negro, que causa alarma entre la población. La mayoría de los incidentes han afectado áreas de pasto, monte bajo y alto en los municipios de Dzidzantún, Oxkutzcab, Umán, Hunucmá y Acanceh.

Kaab Nalo’on indicó que, de acuerdo a los pronósticos de los sistemas meteorológicos y a los resultados de Xok k´iin o cabañuelas mayas (el sistema de observación de campesinos mayas), el año 2020 será un año muy seco y caluroso. Esto ya se corrobora con temperaturas registradas de hasta 44 grados y la falta generalizada de lluvia en toda la región.

Los apicultores externaron su preocupación por el incremento de los incendios forestales, algunos de los cuales podrían estar siendo provocados para la expansión de la frontera agrícola industrial en la selva, hecho que implica afectación directa a la flora y la fauna.

Señalaron que mantienen “un monitoreo constante, a través de satélites y reportes de campo de las organizaciones aliadas en ocho zonas diferentes de la Península. Durante la última quincena de marzo, se observó un aumento significativo de las quemas e incendios forestales. Es importante señalar que deforestar está prohibido por ley, y constituye un delito penal en México”.

Precisaron que una de las zonas que más sufre por este fenómeno es el municipio de Hopelchén en Campeche, donde, cerca de la frontera con Yucatán, del punto Put y del ejido Iturbide, año con año incrementa la concentración atípica de puntos de calor en selva mediana. Este conglomerado de incendios se relaciona con la siembra industrial de soya y sorgo.

En Yucatán, apuntaron, las zonas de Oxkutzcab, Maxcanú y Colonia Yucatán, están sufriendo severos daños. En Quintana Roo, los municipios de Bacalar y Lázaro Cárdenas padecen por las mismas causas.

Por lo tanto, la agrupación solicita que se tomen acciones inmediatas, para frenar la deforestación y sancionar a las empresas y personas particulares que resulten responsables de prender fuego de forma intencionada.

Según reportes de la plataforma internacional Global Forest Watch, la península tiene el primer lugar en deforestación en México, pues se estima que se deforestan 52 mil hectáreas de selva al año en la zona. En 2016 y 2017 se registraron picos en los cambios de la cobertura forestal que están ligados a deforestación y/o incendios forestales y esta tendencia continúa a la alza año con año. La propia Conafor ha reconocido que algunos de los municipios de Campeche tienen la tasa de deforestación más alta del país.

La alianza resaltó también que el llamado no sólo defiende el sustento económico de las familias apicultoras, sino de todas las personas, pues la interacción de la selva y las abejas nos provee de alimentos, a través de polinización, de oxígeno, de agua, y otros servicios ambientales indispensables para una buena calidad de vida.

“Exigimos un alto al vacío de autoridad que impera en el sector rural, y que ahora se ha vuelto más grave durante las semanas de la pandemia del COVID-19, misma que están ahora aprovechando empresarios del agro irresponsables y desarrolladores inmobiliarios, para deforestar y quemar la selva”; manifestaron.

 

 

Fuente: La Jornada Maya.

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