Sembrar y luchar por la vida

Ibes, los frijoles yucatecos

Por Julio Leal Ortiz

En nuestro recorrido habitual por la Península -y creo que por azares del destino- tuvimos un grato y significante momento al recorrer la localidad de San Francisco Kobén, ejido perteneciente a la capital campechana. En la andada algo nos llamó la atención y decidimos voltear, ahí estaban doña Mari y don Max, sentados en la puerta de su casa, desgranando la cosecha de ibes que habían recogido de su pequeña milpa.

De junio a julio siembran los ibes, mejor conocidos como frijoles yucatecos, y nos platicaron que hay muchos platillos típicos del sureste en los que los podemos encontrar, pero uno de los más significativos en la región son los famosos polcanes.

Una vida dedicada al campo

“Cuando se baja de los árboles es complicado porque punzan la mano, y muchas veces nos lastima, nosotros vendemos el kilo a $60, y cuando nos quieren regatear el precio decimos que no, la gente no se da cuenta de todo el trabajo que hay detrás de ello. Desafortunadamente, la maquinaria y las grandes industrias nos están venciendo, pero no hay que perder la esperanza, hay que sembrar y luchar por la vida”, nos platicó doña Mari.

Don Max a sus 74 años, con nostalgia mencionó que actualmente solo seis personas se dedican al campo en la zona, aunque afortunadamente la misma gente del lugar compra todo lo que cosechan y así, entre todos se ayudan.

Con una sonrisa y gran reflexión nos alejamos de su casa. ¡Tanto conocimiento en tan pocas palabras! Es grato compartir estos momentos y aprender de las personas por las cuales podemos obtener los frutos del esfuerzo y de la tierra.

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