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Semillas del CICY

Unidad Productora de Semillas del CICY

La Unidad Productora de Semillas (UPS) del Centro de Investigación Científica de Yucatán (CICY) inició recientemente la fase de invernaderos con un trasplante de mil 280 plántulas de chile habanero de la variedad Mayan Kisín en dos de los doce módulos con que cuenta, ubicados en el Parque Científico Tecnológico de Yucatán.

En entrevista con la Agencia Informativa Conacyt, Eduardo Balam Uc, responsable de la UPS, señaló que el invernadero contará con un total de dos módulos para la variedad Mayan Kisín (de maduración roja), dos para Mayan Ba’alché (de maduración naranja), dos módulos dedicados a variedades híbridas desarrolladas por el CICY y seis módulos para maduración de plantas provenientes de laboratorios de desarrollo in vitro. Para garantizar la pureza y homogeneidad de las variedades, cada módulo contendrá una sola variedad.

La producción de la UPS está basada en el Servicio Nacional de Inspección y Certificación de Semillas (SNICS), que indica —entre otros aspectos— que las semillas que se entregan al productor deben tener un alto porcentaje de germinación (lo que en muchas ocasiones no ocurre en los mercados) y pureza genética, para lo cual la UPS se basa en las variedades certificadas que ha desarrollado el CICY.

“Hay una relación estrecha con los productores, que no son solo de la península sino que provienen también de Veracruz, Tabasco, Michoacán, Tamaulipas y varios sitios donde el chile habanero se cultiva”, indicó Balam Uc.

Mejoramiento genético de nueve variedades
El CICY cuenta con nueve variedades registradas en el Catálogo Nacional de Variedades Vegetales del SNICS que son el resultado de un proyecto de mejoramiento genético liderado por Nancy Santana Buzzy. Desde hace alrededor de 15 años, Santana Buzzy inició un trabajo de colecta (en múltiples sitios y con numerosos productores), caracterización, selección y validación que ha contribuido también a un banco de germoplasma con alrededor de 200 accesiones.

De este banco, se evaluaron alrededor de 50 muestras de las que se desarrollaron las nueve variedades que cumplen con los tres requisitos base del SNICS: que no exista alguna similar, que se tenga un alto nivel de plantas homogéneas y que sean estables, es decir, que la cosecha siempre sea de las mismas características.

El CICY cuenta con un gran número de investigadores que se dedican a aspectos del estudio del chile habanero, desde los nutricionales hasta los fitosanitarios. En el 2015 se ejecutó un proyecto de prueba piloto de la Unidad de Semillas.

De la siembra a la cosecha
El modelo de los invernaderos —de origen israelita— es una estructura metálica que tiene fortaleza contra huracanes de hasta 200 kilómetros por hora, con un sistema de hidroponia que ha dado buenos resultados en otras partes del mundo.cicy2716-1

De acuerdo con Jorge Acy, responsable de los invernaderos, el proceso inicia con la siembra de semillas certificadas, que se efectúa en charolas de 200 cavidades en un sustrato inerte y desinfectado que garantice la salida de las plantas que germinarán en los próximos 10 a 15 días. Posteriormente, permanecerán en el mismo sitio entre siete y ocho semanas hasta alcanzar el tamaño adecuado para su trasplante.

La segunda etapa inicia con el trasplante en bolis de fibra de coco, donde la planta crece y se desarrolla. El boli se encuentra en una placa prensada al vapor con alrededor de 1.7 kilogramos de fibra de coco a 70 por ciento de fibra larga y 30 por ciento de fibra corta. Antes de hidratarlo, se lavan las canaletas de drenaje, que tienen un punto alto y un punto cero por donde pasa el agua, y se coloca de una forma adecuada, con las piquetas por donde pasa el flujo del agua para su hidratación, que dura dos días.

En invernaderos de alrededor de mil metros cuadrados, el transporte dura tres horas aproximadamente. Usualmente, los invernaderos pueden ser de mil, tres mil 500 o cinco mil metros, que es la dimensión más recomendada en esta zona para la producción de semillas.

Una vez hidratado, el boli se convierte en una placa de mucho mayor tamaño, a la que se le hace un corte y se deja reposar durante tres días. Al término de estos, se le hacen los cortes por abajo.

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“La finalidad es que ya hidratado, ya cortado, con todo lo que el agua acumuló para la hidratación (…) se suelta toda la resina de la fibra de coco, después le agregamos dos días de agua constantemente para que vaya fluyendo y se vaya lavando bien”, apuntó.

Cuando la planta tiene alrededor de 30 días, se le quitan las hojas y se empieza a dejar el arco con la bifurcación de crecimiento de la planta. A los 60 días se empieza a colocar en rafias, estructuras colgantes tratadas con UV para tutoraje que sujetan las plantas, cuya área de sustentación es muy reducida en el invernadero.

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El chile habanero alcanza hasta cuatro metros en un periodo de seis a ocho meses, pero desde los tres empieza la cosecha, que puede durar de siete a diez meses si no se presentan plagas o enfermedades.

“La nutrición se hace a través de una máquina de fertirrigación automática que distribuye una solución de acuerdo a los productos sembrados. A eso se le llama hidroponia, y la solución nutritiva se distribuye en el boli para que la planta tome sus nutrientes”, apuntó.

Se llevan a cabo controles de plagas preventivos con productos de origen orgánico o bioreaccionables para las plagas y las enfermedades. Los fungicidas que se emplean están dentro de la regulación mundial para entregar semillas limpias y libres de contaminación.

Las plantas empiezan a producir alrededor de 90 días, por lo que en septiembre se podrán cosechar las semillas Mayan Kisín recién plantadas, que puede dar al año hasta cinco toneladas de fruta, y cada una puede tener un total de productos seleccionados de entre 15 y 20 semillas. “Cien mil semillas equivalen a una libra. Si estamos programando 60 kilos de semillas, tendremos alrededor de 2.5 libras. Es decir, hay posibilidad de establecer entre 500 y 600 áreas en el estado solo con lo que aquí se produce”, indicó.

Posteriormente, serán trasladadas hacia el área de procesamiento de semillas, pues el objetivo de las plantas está orientado exclusivamente hacia la producción de semillas. Para el proyecto, se espera que en los siguientes seis meses se obtenga alrededor de 20 kilogramos de semilla.

Del fruto a la semilla
Ya que los frutos están listos, el área productora de semillas se encarga del proceso de extracción, selección y beneficio. Guillermo Zetina Rosado, con experiencia como delegado del SNICS, se encarga de la extracción con base en los protocolos nacionales e internacionales, y David Coello —con un aparato respiratorio que resiste el fuerte olor de la extracción— se encarga de las operaciones.

El fruto se somete a una limpieza integral para quitar tierra, hojas, tallos o restos de pedúnculo que pueden traer del invernadero. En una máquina extractora de semillas, por un lado cae el pericarpio (cáscara) y del otro lado se recogen las semillas. Además, el agua con la que se limpia el chile tiene una salida distinta que está siendo estudiada en el CICY como potencial insecticida biológico.

La semilla se deja reposar durante 24 horas y después de separar la placenta queda como una semilla húmeda que debe colocarse en una secadora durante 17 horas. Después de este proceso se traslada a una máquina limpiadora de impurezas que le extrae el resto de basura y polvo que pueda contener, con el fin de que esté completamente pura al momento en que se ofrece a los productores.

“A veces compras 100 gramos de frijol y te encuentras piedritas que tienes que espulgar. Aquí 100 gramos de semilla de chile habanero son exactamente 100 gramos”, expresó Zetina Rosado.

Una máquina con mesa de gravedad se encarga de separar las semillas por peso, de tal forma que los productores pueden elegir no solo por gramos sino por número de semillas, tanto ligeras como pesadas. Otra máquina se encarga de tratar la semilla para evitar que sea atacada por hongos o insectos, tras lo cual se sellan en bolsas listas para ser entregadas al productor, o bien ser almacenadas en un cuarto frío.

Comercialización
En el CICY, Nancy Santana Buzzy es la responsable de responder a los llamados de compra de semillas. Actualmente, el kilogramo de semilla se cotiza en 20 mil pesos, pero puede comprarse también en gramos.

Además de la producción de las variedades existentes, en el centro de investigación se producirán otras variedades híbridas que se cosecharán en la Unidad de Producción de Semillas. “Estamos haciendo nuestro mejor esfuerzo para obtener semilla de alta calidad que pueda garantizar a los productores de chile habanero que sus cultivos tengan una alta productividad”, finalizó Eduardo Balam Uc.

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