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Soberanía y seguridad alimentaria

Un país sin soberanía alimentaria compromete su seguridad alimentaria.

Debemos tener especial cuidado respecto al origen y los modos de producción de los alimentos que consumimos. A pesar de la inclusión de las economías y de las producciones agrícolas de América Latina han dado como resultado saldos positivos comerciales y agroalimentarios, aún hay vulnerabilidad al hambre, preocupación que tiene que ver con la soberanía y seguridad alimentaria, dos conceptos distintos, mismos que nos los explica la bióloga y maestra en Ecología Humana, María Pía McManus Gómez.

¿Qué es la soberanía alimentaria?
Es la facultad de cada estado para definir sus propias políticas agrarias y proteger su mercado doméstico, estableciendo cómo se produce, dónde y cómo se distribuye. Este concepto se utiliza desde 1996 a nivel internacional por la ONU y la FAO y se aplicó a todo el mundo, que surgió como un aporte fundamental de la Vía Campesina* al señalar que la soberanía alimentaria era la verdadera forma de lograr que las personas tengan una producción adecuada de alimentos, que sean nutritivos y que se conserven los recursos naturales, el germoplasma** y las variedades locales de semillas criollas.

¿Y la seguridad alimentaria?
Se refiere a la disponibilidad de los alimentos y el acceso de las personas a estos.

Comentabas también acerca de la dependencia que tenemos hacia ciertos “alimentos”.
Realicé un estudio en la localidad de Yaxcabá, que consistió en conocer las estrategias de producción familiar como el solar, la milpa, la parcela y el apiario, y qué tanto esas estrategias contribuían o no a la seguridad alimentaria del hogar. Encontramos que habían familias que producían o tenían hasta cinco estrategias, sin embargo, al final no cumplían con todas las categorías de seguridad alimentaria; sí tenían variedad de alimentos, pero la mayoría los vendían y compraban en la tienda comida procesada y alimento chatarra; al analizar lo que comían, encontramos que tenían una dieta pésima: por ejemplo, había quienes decían que desayunaban Coca-Cola con galletas Animalitos, comían un hot dog y cenaban sopa instantánea, mientras que en su solar tenían un montón de frutales que se estaban descomponiendo.

Esto es de llamar la atención.
Desde luego, y nos preguntamos por qué las personas no se comían lo que producen si está en su hogar, es variado, de calidad y los va a beneficiar a nivel nutritivo. Esto sucede por varias razones:
1) Porque a la gente ya está acostumbrada, le gusta la comida procesada, ya sea por los medios de comunicación, porque el azúcar y las grasas saturadas son adictiva.
2) En estilo de vida es más acelerado y no tienen tiempo, los padres compran comida procesada para sus hijos.
3) el tercero tiene que ver con el estatus a nivel de la comunidad, porque es una forma en que las personas demuestran a los demás que tienen el dinero suficiente para darle a sus hijos esa gastada, sin embargo, no están viendo que eso afecta negativamente el estado nutricional de la familia.

El 45% de los niños y jóvenes de las familias tienen problemas de obesidad para su talla, sexo y edad. ¿Cómo podemos, como familia, empezar a identificar esta parte y hacer este cambio en nuestra comida?
Es muy difícil. Cuando hicimos los talleres con las familias para ver por qué ocurría esta situación, nos dimos cuenta que las personas son conscientes de que esos alimentos no los nutren, que es comida chatarra, pero cuando uno vive en lo cotidiano, no toma conciencia de ese tipo de alimentación; tenemos una cultura alimentaria muy deficiente, donde vivimos apegados a este tipo de alimentos que no nos están nutriendo. Es necesario hacer un trabajo para cambiar este tipo de hábitos alimenticios dañinos para la familia y que se repiten de generación en generación.

Cuando el agricultor recibe los apoyos programados por las autoridades, muchas veces no se le da lo que necesita para producir.
La realidad del campo es muy difícil. En general, hay muchos conocimientos locales que se han dejado de lado, al no darles la importancia que requieren. Lo que hay que hacer, es un rescate de ese manejo que las personas han hecho del campo durante mucho tiempo y, por otro lado, trabajar conjuntamente con la tecnología y las investigaciones de los institutos; se han hecho muy buenos esfuerzos, pero no existe un vínculo entre ese conocimiento local y el conocimiento científico. También, desafortunadamente, muchos de los funcionarios que están detrás de estos programas de campo, dan los productos pero no la suficiente capacitación para su uso; por ejemplo, utilizar en exceso los fertilizantes que terminan quemando las plantas.

¿Cómo podríamos iniciar a cuidar nuestra seguridad alimentaria?
Siendo conscientes del valor nutritivo de los alimentos que comemos o tomamos y de dónde provienen. Debemos hacer un esfuerzo por consumir productos locales (son más caros si vienen de fuera), y preferentemente orgánicos (que no contienen químicos que dañan el ambiente o nuestra salud). También es importante promover la diversidad de productos locales, incluso muchos que no conocemos; hay que consumir variado y ser consciente del valor nutritivo de los alimentos.

Diferencias entre:
Seguridad Alimentaria Soberanía Alimentaria
Propiedad privada y acumulación de tierras Uso comunitario de la tierra
Concesiones forestales Protección de los bosques
Créditos Agrícolas Economía comunitaria
Producción según la demanda Producción biodiversa
Transgénicos Respeto a la naturaleza
Agroquímicos Producción agrícola tradicional
Precios transnacionales Precios locales
Publicidad sin ética Información completa
Cantidad y apariencia más que calidad Cultura alimentaria
Consumidores Ser humano

*Organización internacional conformada por 168 organizaciones de 69 países que agrupa a campesinos, pequeños y medianos productores rurales, comunidades indígenas, trabajadores agrícolas inmigrantes, jornaleros sin tierra.
**Son genes utilizados para designar la diversidad genética de las especies plantas silvestres y cultivadas de interés para la agricultura.

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