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Una mujer con carácter

Enamorada del campo y criadora ovina
Lic. Mayté Aguilar, propietaria de Rancho La Valentina y Carnes B&E

Un día llegó a Tahmek y le gustó el pueblo. Buscó a diez hombres de campo para empezar a proyectar su rancho de ovinos, algunos de ellos no entendían cómo una mujer como Mayté podría ser su jefa. Siguió la búsqueda, había que lograr un equipo confiable y trabajador, varios años después lo consiguió. Hoy la ven con respeto y admiración y se faja con ellos en la más dura faena. Su vida es como siempre la soñó, criar borregos y empacar carnes de la más alta calidad. Allí vive en pleno campo, en su hermoso rancho La Valentina.
Pareciera difícil y para algunos es impensable el mantenerse como mujer al frente de un rancho ovino. Rancho La Valentina es su hogar y para Mayté Aguilar es una bendición, no hay rutina aburrida en su despertar diario.

¿Cómo es un día normal de trabajo?
Me levanto a las cuatro y media de la mañana, tomo café, ya tengo mi periódico, lo leo y me voy a esperar a mis vaqueros a los corrales. Ellos llegan a las seis de la mañana. Les asigno los trabajos, unos se dedican al chapeo de potreros, el vaquero principal checa el hato antes de sacarlo a pastar, otros se dedican a sembrar aquellos potreros que han perdido el pasto; la resiembra y otro par se encargan de los jardines. Una vez que asigné las actividades me regreso para hacer las tareas administrativas y regreso al medio día para checar como avanzaron. Por espacio de dos horas se retiran a comer y descansar, cuando regresan se realiza corte y picada de pasto que va a los potreros, el ganado regresa de pastar a las cinco y se cuenta que esté completo para empezar a criar.

Adoro vivir en el campo

¿Desde cuándo empezó el amor por al campo?
Toda la vida me ha gustado el campo y la naturaleza. Cuando tuve la oportunidad adquirí unos terrenos con la idea de una casa de descanso, después decidí hacer mis tierras productivas y dedicarme a la ovinocultura para dar empleo. Es una actividad muy propia para la mujer, tienes manera de controlar al ganado sola, en caso de que te falten tus vaqueros en un momento de emergencia.

¿Cuál es la diferencia de vivir en el campo y no en la ciudad?
Salir al amanecer para sentir y respirar ese aire fresco no tiene nombre, es energía, es una satisfacción, es la gasolina que hace funcionar el motor de todo el día. A diferencia de la ciudad, aquí hay silencio, puedes platicar contigo, planear, concentrarte y pensar en ti, en lo que sigue. Con el ruido citadino generalmente vives con tensión, presión y agitamiento que no te deja aprovechar lo que la vida te da para salir adelante. En el campo encuentras el bienestar de tener lo que quieres, con quien quieres, donde quieres, tu mejor momento. Mi primer pensamiento es el mismo: Gracias. Gracias a Dios por permitirme disfrutar de esto.

¿Los proyectos a corto plazo, cuáles serían?
Mis proyectos de vida son máximo a 10 años, me veo con un rancho productivo, un negocio con la maquila de carne produciendo al máximo de su capacidad, dirigiendo y disfrutando de todo, pero hay algo más, cuando ya no pueda físicamente dirigir esto, debo tener a la gente capacitada para hacer todo lo que actualmente hago y, solo dedicarme a la dirección. Si estoy saludable en veinte años quiero seguir en lo mismo, de otra forma voy a crear una red de caminos en el rancho para andar tranquilamente ya sea de pie o en silla de ruedas.

¿Cómo es Mayte, de dónde sale la fortaleza?
Es emoción a la vida, es algo que traes nato y se va nutriendo a través de los años. Me considero luchadora, con mucha energía, con esperanza emprendedora pero también tengo miedos, de fracasar en proyectos y planes aunque ese mismo miedo me ayuda a cumplir sueños y proyectos. He tenido la fortuna de lograr todo lo que he planeado. Todas las mujeres deberían hacer sus sueños realidad, necesitan ser fuertes para trabajar y no perder la emoción a la vida, que es muy bonita. Las mujeres somos capaces de programarnos y cumplir lo que nos planteamos.

¿La actividad es prometedora?
Actualmente las cifras de la ovinocultura en el Estado de Yucatán han ido en aumento ya que no se logra cubrir con la producción actual de ovinos la demanda a nivel estatal y mucho menos la nacional. Es una actividad empresarial bien retribuida que ha logrado mejoras en relación a la transferencia genética, venta y consumo de borregos. Sí, es una gran oportunidad en el mercado con mucho trabajo por hacer al respecto para crecer como sector.

Por Isabel Juárez

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