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Wilmer Monforte ve una luz

Recupera su venta de quesos

Por Jorge Alanis Zamorano

En el corazón de la cuenca lechera, allá en Sucilá, se muestra un repunte en la venta de productos lácteos, esto a raíz de la modificación de la Norma NOM-051 que entró en vigor el pasado 1 de octubre, un cambio que vino a representar una luz para quienes producen quesos que sí están hechos con leche.

Durante mi recorrido habitual por el oriente de Yucatán visité el pequeño restaurante ubicado en la entrada del pueblo, donde tuve la oportunidad de conversar con su propietario, Wilmer Monforte Marfil, quien también es productor de leche, sobre cómo poco a poco ha podido recuperar clientes y se encamina a repuntar sus ventas.

Ni la situación global ni los últimos fenómenos meteorológicos lo doblegaron, por lo que estuvo de casa en casa ofreciendo su producto para sacar adelante la producción, y ahora, con la nueva legislación encuentra un respiro que sabe aprovechar.

Señalaron la mentira

Nos cuenta que, desde hace muchos años, los productores de leche han denunciado la competencia desleal que hay en toda la industria láctea, pues las grandes compañías tenían la facilidad de llegar a los supermercados con envases muy atractivos, pero con mentiras con respecto al supuesto queso o a la supuesta leche que contenían: Por más que se alzara la voz, las autoridades se hacían de la vista gorda y seguían permitiendo que el consumidor pagara por algo que no le entregaban; teníamos más de veinte años haciendo el señalamiento, añade.

Asimismo, detalla que la situación del sector se tornó más complicada cuando se abrió el libre comercio, ya que se pusieron a competir con grandes industrias transnacionales y por ende sus ventas bajaron, ya que llegaban quesos de todas partes como Chile, Uruguay, Estados Unidos o Canadá, y muchos de ellos con mezclas de harinas, goma y otras cosas, abaratando los costos hasta en un 50% y dejando a los productores de queso orgánico fuera de la competencia.

Vecinos conocedores

Sin embargo, debido a la cercanía con Quintana Roo, han recibido la visita de extranjeros oriundos de Italia, España y Francia, quienes son consumidores de queso y saben del tema. Incluso, Wilmer presume que muchos de los chefs que laboran en la entidad caribeña lo han probado y quedan tan fascinados que no solo lo consumen y recomiendan, también acuden a Sucilá para ver cómo es el proceso: Hemos luchado contra esas grandes industrias y les hemos dado la vuelta cuando se trata de gente preocupada en saber qué es lo que consume, agrega.

Ahora que se hace esta modificación a los etiquetados –continúa- y donde se dice la realidad de los productos, nuestras ventas se han disparado. Celebramos que el gobierno federal haya tomado esas medidas y que se llame a las cosas como se les debe llamar; es decir, no se puede prohibir su venta, pero al menos deben aclarar qué son y qué contienen.

El problema venidero

El detalle, amigo lector, es que puede ocurrir una nueva batalla comercial en torno a los alimentos procesados, pues a principios de octubre la Cámara de Comercio Hispana de EEUU alertó que las modificaciones con el etiquetado formal y la prohibición de venta de estos productos a menores de edad impactará a la industria que representan, así como a la ejecución del tratado entre México, EEUU y Canadá, ya que desde 2018 en las negociaciones de la firma del T-MEC, la oficina del representante comercial del vecino país del norte dejó bien claro que a ellos eso del etiquetado no les parecía una buena idea, tanto que incluso presionaron a México y Canadá para limitar las advertencias en la parte frontal de bebidas azucaradas y alimentos grasos envasados.

En aquellos días Emily Davis, vocera del representante comercial estadounidense indicó que no podía comentar sobre lo que consideraba “documentos de negociación” y afirmó que “EEUU apoya el etiquetado basado en datos científicos, que sea honesto y no engañoso”. Incluso en Canadá, que tenía un etiquetado frontal muy similar al de México, tras una reunión con académicos y científicos decidieron conjuntamente que este etiquetado no lo entiende la población, y que era necesario crear uno nuevo.

Por otra parte, la Unión Europea y Suiza también se unieron a las voces que piden a México reconsiderar el etiquetado, además, de acuerdo al informe de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), desde que se implementó una ley similar en Chile, el país saltó del octavo al segundo lugar entre los países de la OCD con mayor tasa de obesidad, ya que es evidente que prohibir en lugar de informar no funciona.

Irónico, como los tiempos que estamos viviendo.

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