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Agricultura sostenible para combatir el cambio climático y resguardar el cuidado del agua.

La agricultura marcó un antes y un después en la humanidad y sentó los precedentes del mundo como lo conocemos. Sin embargo, el impacto en el medioambiente, el ineficiente uso de recursos naturales, la creciente demanda de alimentos y las brechas de género en el campo abren espacio a la incorporación de soluciones innovadoras e integrales que permitan enfrentar los retos de abasto alimenticio, de una población mundial creciente y cambiante, de más de 9 mil millones de personas, proyectada para 2050.


Ante este panorama, se vislumbra la importancia de la agricultura sostenible como actividad clave para el desarrollo económico y social de la humanidad. En el plano económico internacional, por ejemplo, representa alrededor del 4% del Producto Interno Bruto (PIB). De acuerdo con datos del Banco Mundial, en 2019, el valor total de la producción agrícola superó 3.25 billones de dólares.


Para México, tan solo el año pasado, la derrama económica en el campo y aguas nacionales superó 1.2 billones de pesos, de acuerdo con el Servicio de Información Agroalimentaria y Pesquera (SIAP), con lo cual el país se posiciona como el tercer productor agropecuario de América Latina y el décimo segundo a nivel mundial.
Sin embargo, el crecimiento impulsado por la agricultura tradicional tiene costos ambientales, por ejemplo, consume 70% del agua dulce en el mundo. A lo anterior se agregan problemas como que una tercera parte de la tierra agrícola está degradada.


Ante este panorama, la agricultura, bajo el modelo actual, es insostenible y debe transformarse para reducir la huella ambiental, mejorar el rendimiento de los cultivos, cuidar el suelo y el agua, y aumentar la calidad y cantidad de los alimentos. La nutrición balanceada de cultivos es una respuesta para incrementar la eficiencia del uso del agua, la tierra y recuperar casi la tercera parte de este recurso con óptimos índices de nitrógeno ya que la aplicación de nutrientes llega a optimizar los recursos naturales hasta en 47%.


Al igual que en otros sectores, la tecnología desempeñará un papel relevante y esencial en el proceso de transformación hacia una agricultura inteligente y sostenible. Es por ello que, mediante el impulso de sistemas de riego eficientes como el fertirriego, el uso de fertilizantes solubles en agua en un sistema de riego aplicación de fertilizantes sólidos, se obtendrá una reducción en 31% de consumo de agua por tonelada de cultivo. Además, con esta implementación, se dejará de emitir 36 por ciento equivalente de dióxido de carbono con lo cual, se suma a la ruta de la descarbonización alimentaria que la sociedad demanda y al resguardo del líquido vital que nos permite operar como sociedad.


En el marco del Día Mundial del Agua (22 de marzo), reflexionamos sobre la importancia de su cuidado y preservación ya que, en México, por ejemplo, se calcula que hasta 9 millones de personas sufren todos los días por no contar con el servicio de este recurso. Ante esto, consideramos relevante brindar herramientas tecnológicas a los agricultores, como la app FarmGo, con la intención de que cuenten con información meteorológica precisa e hiperlocal, sobre el desarrollo de sus cultivos, que, a su vez, les permita gestionar el mejor manejo del agua.


Una manera de superar los retos, inmediatos y de largo plazo que atraviesa la agricultura es integrar a las actividades agrícolas procesos productivos y amigables con el medio ambiente que garanticen el bienestar económico de la sociedad y el abasto alimentario. Estamos seguros de que con el esfuerzo de toda la cadena de valor lograremos fomentar una agricultura sostenible e inteligente que garantice un futuro alimentario positivo para el planeta y para la sociedad.

Fuente: Yara

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