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Cozumel: resiliencia ante el Covid-19 con producción orgánica

Especial Rural MX

La actual situación sanitaria que aún atravesamos vino a cambiar las reglas del juego, es a partir de la crisis que muchos optaron por encontrar nuevas rutas de oportunidad para salir adelante, en lo individual y en lo general.

En el Taller Nacional de Agricultura de Última Generación impartido por Pedro Isabeles, platicamos con Fernando Heredia, oriundo de Cozumel, quien ya tenía una noción general de los procesos orgánicos, pero no sobre éstos en específico. Su intención es crear en la isla una granja diversa, la cual comenzará con gallinas de pastoreo orgánico, para posteriormente incorporar hortalizas y otros tipos de microempresas.

Espera comenzar a producir este año, no para exportar, sino enfocada para llevarla al mercado local, respondiendo a la contribución de crear una economía interna, circular, que brinde nuevas oportunidades de negocio, pues el municipio quintanarroense depende en su totalidad del turismo y con el Covid-19, éste desapareció, mostrando lo necesaria que es para la isla tener más opciones comerciales.

Y por supuesto que Fernando no está cerrado a vender su producción al turismo o incluso, visitas guiadas a la granja, sin embargo, su enfoque será dirigido a que la gente de comunidad pueda tener a la mano productos orgánicos y a que el dinero circule dentro de la isla.

A partir de los conocimientos de permacultura que ya tenía, Fernando pudo entender los principios que se abordan en el taller, sumándolos y logrando así más detalle y profundidad con ellos. Al término del curso, nos comenta que se va con un buen sabor de boca, pues afirma que lo aprendido es mucho más fácil de asimilar comparado con los principios de la permacultura: Es muy romántica y no es tan pragmática como lo que nos enseñó Pedro Isabeles, comenta.

Encontró que elaborar los fertilizantes de la manera aprendida en el taller daba resultados muy favorables en los cultivos, lo cual resultó muy motivador para llegar y comenzar a practicarlos, viviendo los resultados de trabajar con la naturaleza y ver la reciprocidad que se logra.

Por todo esto, Fernando subraya que se va con la confianza en alto, pues ahora tiene los conocimientos para resolver cualquier situación que se presente en contra de los cultivos.

No obstante, comenta que desafortunadamente en Cozumel no hay nadie que se dedique a la agricultura, pero le gusta pensar que puede abrirse camino a pesar de ello, siempre abierto a compartir lo aprendido en el curso para que más personas de la isla se sumen a esta actividad.

Es así como sale a relucir la resiliencia de la gente de la isla, enfocándose en no depender solamente de un sector importante que ha sido golpeado por la pandemia, para voltear a ver a lo que pueden tener. Así, no se quedan a la espera de que los alimentos lleguen a ellos, cuando con este aprendizaje, además de producirlos, son 100% naturales.

En este sentido, el negocio de la agricultura orgánica queda abierto para quien quiera, se paga bien, lo buscan mucho y los suelos se están regenerando, pues la pauta con estos procesos es la de producir al mismo tiempo que le devolvemos un poco de vida al planeta. Recordemos que la recuperación de los suelos no está peleada con la buena economía y que la Península de Yucatán debe verse como la punta de flecha en producción orgánica.

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