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Maíz joven, el que necesitamos… ¡Esa es la Riqueza Local!

Texto y fotografías: Jorge Alanis Zamorano

¡Qué difícil se ha vuelto la producción agropecuaria!
Es algo que va más allá de los apoyos gubernamentales, de la escasez, de los malos climas, e incluso, más allá de la creciente población que cada día exige más y mejores resultados.
La juventud se aleja día con día, olvidando que allí, en sus orígenes, está la semilla de la recuperación, de mantener los legados, el origen, la identidad, además de alimentar a la comunidad con supremo orgullo.
La actividad rural está quedando en manos de grandes empresas, las cuales abaratan el trabajo de los jornaleros; muchos agricultores venden sus tierras, otros ya son viejos para seguirlas trabajando. ¿Y sus hijos? Muchos se ven en la necesidad de emigrar a la ciudad en la búsqueda de mejores condiciones… otra vida distinta a la del pueblo.
Sin embargo, existen otros jóvenes preocupados en continuar con esta actividad, quienes se envuelven en el conocimiento de sus mayores, de su sabiduría. Ellos se preparan en escuelas especializadas en la producción del campo, no olvidan sus raíces y en contraparte, las hacen saber a todo pulmón y con mucho orgullo.

Me encontré con dos de ellos que viajan desde el municipio de Dzitás a la capital yucateca para comercializar su producto: Jesús Alejandro Salazar Chat, con tan solo 21 años, está estudiando la ingeniería en agroecología en la Universidad Autónoma de Yucatán; por su parte, Misael Gustavo Mex May, también de 21 años, estudia en la Universidad para el Bienestar “Benito Juárez García” la licenciatura como formador docente en patrimonio histórico y cultural de México.

Pero, ¿de qué trata su esfuerzo? Ambos son parte del Colectivo Chuk Je’el, desde el cual buscan la preservación de maíces criollos y quieren que Dzitás sea reconocido como un pueblo con una producción significativa donde se pueda acudir a comprar maíz nativo. Gracias a su trabajo, lograron un enlace con el mercado Riqueza Local y hoy cuentan con un espacio donde pueden compartir los resultados de su esfuerzo con más gente.

Con ellos, puedes encontrar maíz morado “eh hub”, el cual en Dzitás es conocido como “chobita”. Asimismo, comparten la masa de maíz amarillo, blanco y por supuesto, el morado, donde se observan tonalidades desde púrpuras hasta grisáceas: es decir, su color natural. De igual forma, comercializan los famosos ibes rojos traídos de Xocempich (comisaría dzitaeña) y otros productos que tienes que conocer; además de tubérculos como el makal (o malanga), camote y yuca desde Quintana Roo.

En el Colectivo trabajan con personas de todas las edades; destacan niños pequeños y jóvenes que están tratando de recuperar los conocimientos del campo y posteriormente, llevan su mercancía a la ciudad, apoyando directamente a los productores que en su localidad no logran vender.

Fundado en 2017, Chuk Je’el significa “pescar a los otros” en lengua maya. Explican que en Dzitás existe
un ritual con el mismo nombre, donde buscan a los responsables de mantener sus propias tradiciones, por lo que ahora, reclutan a otros que también se responsabilicen con el patrimonio tradicional de su pueblo. La herencia que dejaron los abuelos debe ser entregada a sus jóvenes para que lo valoren y pongan en práctica; a su vez, en el Colectivo trabajan para que los niños adquieran esos conocimientos.


Estimado lector, pronto le tendré más información sobre ellos, mientras tanto, búsquelos dentro del mercado Riqueza Local, el cual se instala todos los sábados desde muy temprano en el parque de la colonia Gonzalo Guerrero, aquí en Mérida, Yucatán.

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