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Ticul, alfarero de corazón: Paciencia, curiosidad y destreza

Por Jorge Alanis Zamorano

Si existe un lugar de gente trabajadora, comerciantes por naturaleza y enfocada en salir adelante a como dé lugar, ¡sin duda es Ticul! Llegar a este poblado del sur de Yucatán, es encarar la oportunidad de hacer negocio.

Aquí encuentras desde zapatos hasta alfarería, dos oficios que nunca dejan de tener clientes, ya que siempre existen pies para calzar; espacios para adornar con figuras, alcancías, o las bondadosas macetas que llenan aquellas áreas vacías y sin sentido que encontramos en los hogares, dando el pretexto perfecto para tener plantas y flores coloridas.

En uno de mis viajes repetidos a Ticul decidí acercarme a una tienda de alfarería, la que sea, ¡al azar!, y me topé con José Ayala Cach, quien me recibió con buena cara, tal como lo hace un excelente anfitrión. En el lugar estaban dando los últimos detalles a figuras que, posteriormente, serían llevadas al horno para que otros artesanos terminen el trabajo de pintado y finalmente regresen a la tienda, a fin de que cada pieza espere turno para encontrar un nuevo hogar.

Pareciera fácil, pero este trabajo exige, al menos, mucha paciencia, curiosidad y destreza. “Pepe”, como lo conocen, en ese momento estaba terminando de trabajar con unas mariposas, de esas tradicionales que se colocan en las paredes; me platicó que desde que tenía 12 años está trabajando el barro, y ya lleva casi 13 años con la tienda establecida.

Pepe inicia por distracción y finalmente por necesidad económica, porque en esa época estudiaba y requería de un trabajo de medio tiempo que le permitiera continuar en la escuela; fue un tío quien le invitó a vender cerámica y, con el tiempo, aprendió a elaborar figuras de todo tipo, incluyendo las clásicas macetas.

Recuerda que inició preparando el material, es decir, asolear, colar el polvo y mezclar todo para comenzar el trabajo de las figuras. Comenta que en un día puede terminar de 30 a 40 juegos de mariposas; en total, son hasta 120 piezas ya que cada juego es de tres mariposas.

Manejan un amplio surtido de productos: alcancías, macetas, adornos, recuerdos para fiestas o lo que la gente les pida: ellos pueden materializar lo que imaginaste (siempre y cuando la idea no sea descabellada).

Cuatro personas están encargadas de elaborar las piezas, entre las cuales, dos son sus hijos; hay cinco pintores y lijadores, y se encuentran en otro taller donde está el horno; y otras tres personas trabajan fuera del grupo como maquiladores, es decir, por encargos específicos cuando hay sobrecarga de trabajo.

Dependiendo la época es como las piezas van saliendo. Pepe me comentó que no tienen una en específico que se venda más, es por eso que nunca dejan de tener un gran surtido, esperando satisfacer la búsqueda y gustos de sus clientes.

Agradezco enormemente la atención y cortesía que tuvieron conmigo Zulmy Shylmas, Shylmar Ayala Tun, Jesús Pech Ayala, Jorge Itzá Chuc, y por supuesto, José Ayala. ¡Ahora tengo más y nuevos amigos!

No dejes de consumir lo que se produce localmente, al apoyar el mercado interno estás asegurando trabajo y economía a tu gente. ¡Visita Ticul! Ellos están ubicados sobre la calle principal, sobre la 23, por 38 y 40, llegando por Muna, y de paso, ¿por qué no?, para adquirir un par de zapatos bien coquetos.

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